Era empleado público pero en los ratos libres salía a robar a mano armada

Un hombre que se desempeñaba como maestranza en el Ministerio de Desarrollo Urbano y Territorial fue apartado de su cargo. Fue luego de que la justicia lo condenara a tres años de prisión tras encontrarlo culpable de tres robos a mano armada, todos cometidos en diciembre de 2014.

Foto: ilustración

A través del decreto 2586, fechado el 1 de diciembre de este año, el gobernador, Domingo Peppo, ordenó la sanción expulsiva de cesantía para el ahora exempleado público, Ángel Romero. La medida se tomó luego de constatar que Romero fue condenado por haber cometido varios robos a mano armada en el año 2014.

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El decreto recuerda que las actuaciones se iniciaron con un sumario administrativo del Ministerio de Desarrollo Urbano y Territorial debido a que Romero (que se desempeñaba como maestranza) había dejado de concurrir a su trabajo desde enero de 2015, situación que se mantuvo durante todo ese año. En mayo de 2015 se le suspendió el sueldo, al tiempo que  se solicitó informes a la Justicia respecto de la situación del empleado.

Desde la Cámara Tercera en lo Criminal le informaron al gobierno que Romero no iba a trabajar porque estaba preso en una comisaría, a la espera de un juicio oral. Es que el empleado fue detenido tras cometer tres robos a mano armada en Resistencia durante el mes de diciembre de 2014.

Finalmente, el 28 de octubre de 2016 se le dictó sentencia. La Cámara Tercera encontró a Romero autor penalmente responsable de los delitos de robo con armas cuya aptitud para el disparo no podía ser acreditada (en tres hechos) en concurso real. La condena: tres años de prisión efectiva. Ante esto, se decidió la expulsión de Romero, en base a lo que reza el Régimen Diciplinario del Empleado Público el cual sostiene que será causal de cesantía “cuando se cometiera delito no referido a la Administración, siempre que el hecho sea doloso y que afecte al decoro de la función o prestigio del Estado”.

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