Ruchesi: “Debemos contar con soberanía genética para poder desarrollarnos”

El titular del Centro Biotecnológico de la Provincia, ing. José Alberto Ruchesi, remarcó los logros alcanzados por el organismo en el desarrollo genético de dos cultivos claves para el mundo: soja y maíz. Adelantó los esfuerzos que realizan sobre semillas de algodón y eucaliptus, valoró al equipo humano que lo acompaña y el lugar alcanzado en la escala científica del mundo.

Advertisement

En su visita a los estudios de CIUDAD TELEVISIÓN, el funcionario remarcó que “haber logrado algunas transformaciones genéticas importantes, nos coloca en un piso muy alto, que no permite trabajar y colaborar con instituciones de todo el mundo”, en clara referencia al Centro Biotecnológico Agrícola Forestal del Chaco que funciona a la vera de la Ruta ‘Nicolás Avelaneda’ en nuestra capital.

Sobre los sorprendentes avances alcanzados en la genética de un tipo de semilla de soja, maíz o algodón resistente a las condiciones climáticas, Ruchesi recordó que, “en todos los países agrícolas productores como el nuestro, es clave este tipo de desarrollo”.
“Es muy importante contar con esa tecnología a la hora de obtener un beneficio. No solamente se busca la sustentabilidad económica con estas transformaciones, sino también la social y ambiental”, agregó Ruchesi.

De la ‘Escuela’ al ‘Centro’

El ingeniero agrónomo y Magister en Gestión Ambiental y Ecologista gradudado en la UNNE, siempre que se refiere a la institución que comanda, la denomina ‘la Escuela’.

Es que la Escuela de Educación Agropecuaria Nº13 de Resistencia, que lleva su nombre y fuera creada en 1982 y comenzara a funcionar el 2 de abril de ese año, sufrió un vuelco fundamental al convertirse – pocos años atrás y siempre en el ámbito del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Chaco – en el Centro Biotecnológico que hoy es orgullo de los chaqueños y argentinos.

Logros del primer mundo

“En la Escuela hemos logrado transformaciones en soja y maíz, con genes interesantes porque hacen que las plantas resistan el estrés hídrico. Esos genes fueron provistos por el CONICET a través de un convenio con ese organismo y la Provincia, para que en la Escuela se pongan a punto los protocolos de transormaciones genéticas”, indicó José Ruchsi.

Sosteniendo que, “esto se logró en agosto de 2014 en la soja, y en octubre de ese año en maíz. Y cuando decimos soja y maíz, estamos habando de dos especies de alimentos muy importantes en el mundo; y lograr una planta resistente al estrés hídrico, no es alcanzar algo para el Chaco o nuestro país, sino el mundo”.
“Esto es clave porque tenemos una realidad que es el cambio climático, que golpea a la humanidad con inundaciones y sequías. De tal manera que, contar con estas plantas que puedan resistir estos fenómenos nos deseados, nos coloca en un piso muy importante”, refirió.

La biotecnología ‘como herramienta’

“En esto momentos, estamos trabajando para hacer transformaciones en eucaliptos y algodón, y entramos en una senda donde – como digo – nos pusimos los pantalones largos. Porque cuando se maneja este nivel de tecnología, es porque se cuenta con un equipo humano sumamente importante, muy formado; sumado a mucho equipamiento tecnológico e infraestructura. Eso es hoy lo que contamos en la Escuela”, reveló.

Además, Ruchesi valoró todas esas posibilidades y destacó que constantemente van incorporando más elementos que, hoy por hoy, les permite desarrollar biología molecular; “lo que nos permite definir los genotipos y analizarlos. Y de esa manera, estamos capacitando gente muy importante y valiosa en ese área”.

Soberanía y la segunda mayor biodiversidad

El director del Centro Biotecnológico Agrícola Forestal del Chaco, fue claro al señalar que – junto a su equipo – “el concepto que manejamos es que tenemos que tener soberanía genética, porque nuestro país es productor de alimentos. Sí o sí, tenemos que trabajar y mucho en este aspecto, para tener mejores posibilidades de producir y desarrollarnos”.

“Contamos con muchos recursos. Tenemos tierra, también agua, y la segunda mayor biodiversidad del mundo después del Amazonas: el parque chaqueño. Un lugar que cuenta con muchísimas especies que tenemos que estudiarlas, analizarlas y propagarlas a gran escala, seleccionar los genotipos e incursionar en el mundo”, remarcó Ruchesi.

Explicando que, “la biotecnología como herramienta es la que nos va a posiblitar gestionar producciones sustentables en lo económico, social y ambiental, para que la gente se incorpore a un trabajo digno, como corresponde”.

Autogestión ejemplar

Preguntado si la gestión política acompaña el esfuerzo del Centro Biotecnológico, el ing. Ruchesi reconoció que, “tuvimos y tenemos un acompañamiento para desarrollar todo este emprendimiento, con un apoyo provincial sumamente importante. Y tenemos algo extraordinario como lo es la autogestión, que nos posibilita un presupuesto propio”.

Reconociendo que, “todos los procesos de investigación son muy caros. Por ejemplo, el CONICET para desarrollar un proceso de transfomación genética como lo que hicimos en soja y maíz, debe contar con un presupuesto de u$s 4 millones; y nosotros lo logramos con $ 1 millón que aportó la Cooperadora”.

“Explico esto porque hay costos y presupuestos que son muy altos, y muchas veces los recursos que pueda tener la Provincia no están en condiciones, pero es importante lo que tenemos y hacemos y el complemento de la autogestión”, subrayó.

José Ruchesi también afirmó que , “en los procesos desregulatorios de las transformaciones genéticas, la Escuela cuenta con la propiedad intelectual de lo que se logra; y como consecuencia de ello se pueden obtener importante regalías, no solo para el Centro, sino para la Provincia del Chaco”.

“No hay antecedentes que en el país se pague por conocimiento; pero, el tener variedades genéticamente rentables de cultivos que pueden aplicarse en cualquier parte del mundo, se constituye en un bien muy deseado”, señaló.

Reconocimiento a su equipo

En el final, el profesional e investigador, sostuvo que, “indistintamente de lo que se logró en la Escuela, siempre digo que lo más importante que se obtuvo es el equipo humano que tenemos. Contamos con profesionales muy jóvenes y recibidos en nuesta Universidad; y con una experiencia muy grande”.

Recordando que, “lograr una transformación genética implica un trabajo muy arduo, donde hay que realizar 4.000 intentos, llamados eventos, y eso es sumamente clave; y donde, y en este caso, mis colaboradores tienen un nivel de capacitación muy alto”.

 

 

Advertisement
Compartir