El peronismo de luto: falleció el ‘negro’ Juan Ramón ‘Chifliqui’ Ortiz

La desaparición física de una de las figuras insulares de la militancia peronista chaqueña, en la noche de este jueves, sumió en un profundo pesar a una legión de amigos y compañeros de quien, en vida, fuera ladero incondicional de don Deolindo Felipe Bittel; a quien siempre recordaba como su "padre adoptivo".

Juan Ramón Ortiz, en una de las reuniones en la sede del PJ.

Sus restos están siendo velados, de 7 a 9 horas de este jueves, en Sepelios Edymar, en Güemes 541, Resistencia.

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Con la partida física del ‘negro’ Ortiz se apaga una de las figuras militantes siempre reconocida – en poco más de medio siglo – del vasto e importante el territorio político del peronismo chaqueño.

Cuando despertaba a la adolescencia, en su siempre cálida casa familiar de Villa Centenario, se encontraba un día don Deolindo Felipe Bittel visitando a su gran amigo y compañero, don Ortiz,  padre de ‘Chifliqui’.
Fue cuando el recordado caudillo justicialista lo apuntó con un dedo y le preguntó: ¿Querés ser mi secretario?. La respuesta afirmativa de aquel mozalbete no se hizo esperar.. y nunca más se separó del andar del ‘Chacho’ en toda su vida.

Así nació, como muchas otras historias ricas y humanas en aquelos años de génesis de lucha y convicciones para sostener las banderas del 17 de Otubre, una relación de afecto, admiración y amistad entre ambos; tal como lo recuerda Juan Manuel ‘Carancho’ Ramírez en su aguafuerte ‘Razachaco’

“Debajo de los dioses nuestros: Perón y Evita – terrenales, históricos, inmensos – hubo en el Chaco dirigentes que, en su andar político tuvieron la suerte de cobijar y darle letra a una muchachada que no conoció un profe, un libro, una universidad y que se acobacharon a su sombra, paraban la oreja mientras lustraban sus zapatos y encanutaban en los bolsillos del alma, como propinas sagradas las palabras y los gestos de estos políticos de café y trasnoches largas.

El ‘Chacho’ Bittel es quizás el padre adoptivo de estos negritos callejeros que les hacían mandados por un especial de jamón y queso, mientras se hacían militantes primero y cuadros políticos después. El Chacho Bittel fue para esta tribu oscura y pobre su palenque, su quimera, su identidad. No les falló y ellos tampoco. Estuvieron con él en las horas del derrumbe y rondaron las cercanías del poder cuando el Chacho gobernaba. Fueron un puente entre la necesidad de la gente y los funcionarios de saco y corbata”.

Y en ese escenario inolvidable de la esencia peronista chaqueña, Juan Ramón ‘Chifliqui’ Ortiz, estuvo en la primera fila y fue uno de sus destacados.

Los Ortiz ‘cuera’, familia peronista. Ramón es el segundo de la derecha, con su infaltable sonrisa.

Los que los conocieron – en los despachos, en la bulliciosa tribuna forevista o en sus incondicionales reductos cafeteros – en este amanecer muy triste lo evocan en medio de la turbulencia emocional de despedir a un gran compañero y amigo.

¡Hasta la victoria siempre!, querido ‘negro’ Ortiz.

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