Una visita a Malvinas, contacto directo con la herida que sigue abierta

Desde el territorio irredento, el profesor Héctor Ortega, de la Fundación Malvinas Chaco, rememora anteriores viajes, visita el Cementerio de Darwin, habla del crecimiento poblacional, de los campos de batalla y evoca la epopeya de los soldados argentinos enviados a una guerra en inferioridad de condiciones, que "dieron todo a cambio de nada".

Héctor Ortega y un informe exclusivo.

En informe especial enviado a Chaco Día por Día, Héctor Ortega habla de su anterior viaje, “aquel 17 de noviembre de 2011 parece muy lejano, fue la fecha en la que fui recibido por el gobernador británico de las Islas Malvinas, Nigel Haywood, quien a su vez me derivó con su Jefe de Gabinete, Ric Nye. Fue nuestro primer contacto con autoridades inglesas para investigar la situación del Cementerio de Darwin”.

El integrante de la Fundación Malvinas Chaco agrega que “este hecho se sumó a la labor de la Fundación No me Olvides de Mar del Plata, el CECIM de La Plata, el CESCEM de Chaco y un grupo de familiares chaqueños que reclamaban la restitución de las identidades de las 123 tumbas de “soldados argentinos solo conocidos por Dios”.

La identificación de los muertos
Fue así que “transcurrieron 5 viajes a Malvinas con ex soldados combatientes, secretarios de DDHH, legisladores provinciales e integrantes de la Fundación Malvinas Chaco, y miles de kilómetros recorridos en el norte argentino ya sea para buscar las aceptaciones de restitución de identidades, o bien para formar el banco de ADN pre mortem que permitió dilucidar identidades de soldados sepultados como NN”, acota Ortega.

“Ya en octubre de 2017, el cementerio argentino de Darwin presenta las huellas del trabajo realizado, aún queda un contenedor con las siglas de  la Cruz Roja, una pequeña excavadora, los carteles que prohibían la toma de imágenes. También se puede divisar un montículo de tierra y una pila de canto rodado para devolver el aspecto original a este lugar “sagrado”.

“Las cruces de las “tumbas sin nombre” conservan un precinto con una etiqueta identificatoria codificada, que seguramente permitirá el reemplazo de la frase “SOLDADO ARGENTINO SOLO CONOCIDO POR DIOS” por el nombre y apellido”.

“El trabajo realizado por la Cruz Roja no es estrictamente de “antropología forense” se limitó exclusivamente al estudio del ADN para devolver la identidad al soldado sepultado”. Las muestra de ADN post morten están siendo analizadas en Argentina, y a la vez se cruzarán los resultados con lo investigado en laboratorios de España y Reino Unido, a modo de incrementar la certeza y transparencia en el trabajo”.

“Se estima que los resultados definitivos estarán listos para el mes de diciembre, y como corresponde los primeros en recibirlos serán los familiares que se interesaron en la restitución de identidad de su ser perdido”, dice Héctor Ortega.

Malvinas hoy
En otro orden de cosas, el integrante de la Fundación Malvinas Chaco cuenta que “los días en Puerto Argentino pasan rápidamente, el pueblo se expandió un poco más hacia la zona de Sapper Hill y Moody Brook, la actividad ganadera y pesquera marcan el ritmo económico de Malvinas. Los negocios de la localidad se preparan para intensa temporada de cruceros turísticos que arranca el 24 de octubre, aguardando la llegada al menos de 100 buques”.

“Los informativos de la TV ocupan largos minutos en la problemática del “Brexit”, mientras tanto la comunidad se prepara las elecciones legislativas de principios de noviembre (el reciente gobernador designado disolvió la Asamblea Legislativa vigente)”.

“En esta oportunidad recorrimos los campos de batalla de Monte Harriet, Wireless Ridge, Sapper Hill y Monte Longdon. Es increíble la cantidad de objetos de guerra  que perduran  como mudos testimonios de lo sucedido”, manifiesta con cierto asombro,

Los “colimbas” argentinos
Finalmente, Ortega no deja de reflexionar y afirma que “cuesta explicar la lógica que condujo a la guerra, como cuesta imaginar lo realmente vivido por nuestros muchachos en condiciones tan extremas sin contar con los medios adecuados para la labor que la Nación les encomendó”.

“Solo queda resaltar la gallardía de los colimbas argentinos que lo dieron todo a cambio de nada. Y el deseo de resignación para aquellas familias  que tuvieron que soportar la pérdida de un ser amado”, concluye Ortega.

 

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