Freno al desalojo de dos abuelos campesinos: “Intervenimos por una cuestión absolutamente humanitaria”

El secretario de Derechos Humanos del Chaco, Juan Carlos Goya, destacó la labor de su área en el caso de la pareja de ancianos que iban a ser desalojados de su casa y su pequeño campo ubicado en Colonia Curundú, zona rural de Presidencia de la Plaza. Habló de una “cuestión humanitaria”.

Juan Carlos Goya, secretario de Derechos Humanos del Chaco.

“Nosotros intervenimos por una cuestión absolutamente humanitaria”, dijo Goya en declaraciones a CIUDAD TV al hacer referencia al caso de la pareja de ancianos de 81 y 83 años quienes habían sido emplazados a desaojar el campo en el que viven desde hace más de 60 años. El funcionario reconoció sin embargo que aún no accedieron el expediente para determinar qué acción terminó por generar esta decisión judicial.

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“Ahora le pedimos al juez que nos permita el acceso a la causa para saber si la documentación probatoria que tenemos y que hemos conseguido no amerita una nueva decisión de la justicia”, indicó.

“La verdad que lo que aquí encontramos es un hecho que da contundente prueba de la propiedad por parte de los ancianos que no han sido tenido en cuenta”, afirmó Goya.

“No sé si han sido consideradas insuficientes estas pruebas por las autoridades judiciales intervinientes o no han sido presentadas en tiempo y forma por los abogados defensores. No conozco cuál es la situación porque todavía no pudimos ingresar en la causa. Pero sí conozco la situación ética y moral. El apelativo que nos hace este caso de preguntarnos dónde estamos parados los chaqueños y los argentinos como sociedad. Si es más importante dos hectáreas de tierra que dos abuelos. La abuela que estaba ahí me decía que nació ahí y ya tiene 80 años”, añadió.

“¿Qué derecho tenemos de desplazar a estas dos personas del lugar donde vivieron toda la vida?”, se preguntó Goya y recordó que “el abogado de la parte me dice que le van a permitir seguir habitando la casa pero las poblaciones peri rurales son personas de extrema vulnerabilidad y pobreza. Viven del medio que lo sustenta. No se le puede dejar el cuadradito de la casita y privarlo de la tenencia de los cinco animales que tienen. Hay una razonabilidad moral en esto”, afirmó.

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