Tomada: “El movimiento obrero va a tener que tomar una opción de confrontación”

El ex ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, se refirió al panorama actual del mundo del trabajo en la Argentina y consideró que ante el avance del gobierno de Mauricio Macri contra “lo colectivo”, “el sindicalismo no puede ser condescendiente”.

Carlos Tomada, ex ministro de Trabajo de la Nación

“El movimiento obrero, en su conjunto si es posible o si no cada vez en mayor cantidad de sindicatos, va a tener que tomar una opción de confrontación, ya no hay espacio para lo que yo llamo un sindicalismo de mercado, que contemple cierto acuerdo con el neoliberalismo”, reflexionó el ex titular de la cartera laboral en diálogo con el programa Tenemos que Hablar de Radio Municipal Resistencia. En ese sentido, consideró que desde la asunción del gobierno de Cambiemos “algunos sectores del sindicalismo flanquearon, a mi juicio excesivamente, la búsqueda de ciertos equilibrios con un gobierno que recién había asumido, haciéndose cargo de la necesidad de mantener la gobernabilidad o aportar a la gobernabilidad para que no se los acusara de poner excesivamente palos en la rueda”.

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“Creo que fue excesiva esa condescendencia porque además de no tener contrapartida de ningún tipo, igual al primer amague que hicieron para hacer un paro general cuando ya hartas estaban las pruebas de lo que estaban sufriendo los salarios y el empleo, la acusación de poner palos en la rueda le salió de la boca fácilmente al Presidente y las acusaciones de mafia y demás vergonzosas en boca del Presidente de la Nación, también dan cuenta de cuáles son los objetivos que el gobierno tiene”, graficó.

Tomada reflexionó que “quién no entienda que la negociación y el consenso forman parte de la política, que no se dedique a la política, en eso estamos todos de acuerdo. De ahí a que, necesariamente, todo tenga que resolverse en una negociación que implique abandonar convicciones, admitir la pérdida sistemática de derechos…en todo caso, esa será la paz de los cementerios que quieren algunos”.

“En la idea base del neoliberalismo está la destrucción de lo colectivo”

El ex titular de la cartera laboral durante los gobiernos kirchneristas reconoció que en una sociedad democrática y plural es natural que existan conflictos y que, una vez alcanzados ciertos acuerdos, se dé lugar a nuevas conflictividades y, en ese contexto, aseguró que “ el rol del sindicalismo en esta etapa, sobre todo cuando se trata del neoliberalismo, no puede tener una actitud condescendiente, porque el neoliberalismo los va a destruir. Porque en la ideología base del neoliberalismo está la destrucción de todo lo que sea colectivo, sea cooperativo, sea sindicato, sea el Estado”.

“O no vemos como las empresas multinacionales se pasan por encima de los Estados Nación y dicen que ya casi no existen y no importan. Por algo este gobierno plantea la descentralización de la negociación colectiva, y la lleva al extremo de decir que también hay que dejar espacio para la negociación individual, desarticula al colectivo trabajador y eso va a significar mayor desigualdad”, reflexionó el ex ministro de Trabajo de la Nación durante los doce años de gobiernos kirchneristas. Y agregó: “el sindicalismo tiene que resistir porque el camino que hay por delante es de un agravamiento de la desigualdad, palabra que ha desaparecido del vocabulario en la Argentina. Igualdad y desigualdad, y derechos, también y es una palabra que estuvo muy presente durante doce años”.

La reforma laboral que se viene

Con respecto a la reforma laboral que impulsará el gobierno de Cambiemos tras las elecciones del próximo 22 de octubre que algunos emparientan con las impuestas recientemente en Brasil y en Francia, Tomada advirtió que “si uno lee las declaraciones sucesivas del presidente de la Nación y de algunos de sus ministros y lee los editoriales de los principales diarios oficialistas que acompañan a este gobierno, se ve claramente que hay una línea y un objetivo que está muy acotado a lo que ha pasado en Brasil y lo que está pasando en Francia, que a su vez tiene que ver con lo que pasó en España y en Italia”.

En ese contexto, sostuvo que “esta etapa es diferente a la de los años 90, con la flexibilidad. Ahí era una novedad, se trataba de modificar algunas instituciones del derecho individual, como la indemnización, el contrato. Acá eso viene como consecuencia, acá a lo que se va es a atacar a las instituciones, reforzando muy discrecionalmente el poder del empleador, al cual se le permite tomar decisiones que antes eran decisiones que eran producto de una negociación o de algún consenso: el trabajo, la jornada de trabajo, las vacaciones, quedan supeditados a lo que señale el empleador y, al mismo tiempo, retrocede la representación de los trabajadores”.

 

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