Resistencia: el mercado marca el ritmo del crecimiento urbano, afirman especialistas de la UNNE

Así lo señala un grupo de investigación del Centro de Geociencias Aplicadas de la UNNE integrado por la arquitecta Silvina López; el ingeniero Guillermo Arce, el Dr. Prof. Alberto Mignone y el Dr. Prof. Jorge Alfredo Alberto.

Resistencia

En las últimas décadas fue notorio el crecimiento de las ciudades del Nordeste argentino. A semejanza de un organismo vivo, su evolución no se detiene, eso sí, se da con mayor o menor impulso en función de ciertas variables fundamentalmente relacionadas con los ciclos económicos, los procesos socioculturales y las decisiones político institucionales.

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Ahora bien, este proceso continuo ¿Es controlado de alguna manera?; ¿Cómo está creciendo una ciudad como Resistencia?; ¿Se urbanizan zonas al azar o de manera planificada?, ¿Qué consecuencias podría tener no planificar el crecimiento urbanístico de una ciudad?.

Estas preguntas fueron analizadas y debatidas con El elemento disparador de este análisis fue el debate de un trabajo realizado por el grupo, referido a la “Dinámica de las Condiciones Hidrogeomorfológicas en zonas de llanura de inundación”.

En esa investigación se realiza una descripción de las características morfométricas de la zona donde se desarrolla el área Metropolitana del Gran Resistencia (AMGR). Plantean que el fenómeno de la expansión urbana está condicionado por la dinámica de la estructura física del espacio, así como por el régimen de caudales asociados a los sistemas fluviales. Estas variables hidrogeomorfológicas condicionan la traza, comportamiento y posibilidades de crecimiento de la ciudad.

El crecimiento de una ciudad trae consigo, el trazado de calles, la modificación de la topografía y pendientes naturales y la realización de infraestructura y edificaciones propias de un sistema construido. El cambio de uso de suelo de productivo a urbano, provoca una creciente impermeabilización y compactación del terreno que conlleva a la disminución de la superficie de infiltración y la capacidad de absorción de excesos pluviales que acentúan los ritmos naturales de escurrimiento e impactan en la cantidad y permanencia de los anegamientos de las zonas deprimidas de la ciudad.

Los investigadores dejan en claro que no realizan un trabajo de proyección urbanística, “A través de una mirada sistémica se trata de establecer indicadores que permitan plantear escenarios de futuro para el crecimiento de la ciudad, que atiendan aspectos de sostenibilidad y generen información para los actores que toman las decisiones al respecto”, expresó la arquitecta López.

¿El crecimiento de las ciudades, es controlado de alguna manera?

“El desarrollo de las ciudades vinculado con ciclos de fluctuación de la economía, provoca que en tiempos de crisis, se registre un crecimiento en tamaño y cantidad de población. Personas de bajos recursos ocupan espacios de riesgo hidrogeomorfológico conformando asentamientos de alta vulnerabilidad, los cuales, con el correr de los años, quedan encerrados por el crecimiento de la ciudad”, señaló Alberto.

Por otra parte, sectores de mayor poder adquisitivo avanzan sobre espacios periurbanos, buscando más que nada recreación y esparcimiento, sin priorizar la proximidad al equipamiento y los servicios urbanos. Este fenómeno de movilidad residencial, puede apreciarse en localidades cercanas como Colonia Benitez o a lo largo de la autopista Nicolás Avellaneda, en donde la búsqueda de una “vista al río” o la proximidad a una laguna, causa que muchos de estos inmuebles se asienten en zonas de riesgo hídrico.

Es precisamente aquí donde entra a jugar otro actor importante del desarrollo urbanístico, el mercado inmobiliario. Es un grupo de poder con un rol destacado en los espacios de decisión. “El motivo es claro, el suelo urbanizado (con infraestructura y equipamiento) es un bien con un valor cada vez mayor”, sostuvo el ingeniero Arce.

Un aspecto importante para el equipo de investigación, es el análisis de variables relacionadas con la “sostenibilidad urbano ambiental”. El crecimiento del AMGR, ha sido acompañado por cambios en el uso del suelo, que generó la paulatina pérdida del cinturón verde agrícola, por la absorción de tierras periurbanas productivas para la urbanización. “Esto genera un gran impacto socio económico, con familias que pierden su actividad de sustento a la vez que causa un aumento en los costos de los productos frescos que abastecen la ciudad”, subrayó el doctor Mignone. Otro aspecto a resaltar es que al ocupar espacios periurbanos las personas de la ciudad llevan consigo las costumbres y usos urbanos de los servicios en zonas que carecen de ellos. “Se presiona el medio ambiente para sostener un estilo de vida urbano en un área rural”, expresó Alberto. Esto causa una aceleración de la contaminación del suelo y del agua por el deficiente tratamiento de las aguas servidas que impacta negativamente en el paisaje natural que motiva la movilidad residencial.

¿Qué consecuencias podría tener no planificar el crecimiento de una ciudad?

Los investigadores señalan que el área metropolitana del Gran Resistencia, se manifiesta como un sistema complejo con factores condicionantes y actores endógenos y exógenos que pujan por la ocupación y uso del espacio. En esta dinámica de interrelaciones interviene la gestión pública con diferente nivel de éxito.

La planificación “tradicional” que propone modelos rígidos de diseños de ciudades, se manifiesta insuficiente para identificar y atender satisfactoriamente la creciente complejidad de las problemáticas urbanas.

Como conclusión, los investigadores agregan que el dinamismo y la velocidad de ocurrencia de los fenómenos urbanos hace necesario superar la instancia de diseñar ciudades para concentrase en diseñar procesos de gestión y actuación en los sistemas urbanos. Dichas intervenciones deben tener en cuenta los condicionantes físicos del sistema hidrogeomorfológico y contar con un adecuado diagnóstico de las la pluralidad de demandas sociales que permitan identificar y gestionar de manera eficiente la problemáticas urbanas.

 

 

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