¿Hay un registro fotográfico de los cadáveres que aparecieron en el Paraná durante la dictadura?

Así lo dio a entender la Unidad de Búsqueda del Destino Final de las Personas Desaparecidas Vinculadas al Chaco en el informe que presentó días atrás. Las imágenes las habría tomado una fotógrafa de la policía en la localidad correntina de Empedrado. Los familiares de la mujer afirmaron que existe un archivo en su laboratorio que permanece intacto luego de su muerte.

Foto: ilustración

La Unidad de Búsqueda del Destino Final de Personas Desaparecidas Vinculadas al Chaco trabaja en la órbita de la Subsecretaría de Memoria, Verdad y Justicia dependiente de la secretaría de Derechos Humanos y cuenta con el apoyo del Colectivo Arqueológico, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT).

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Fue creada por Resolución N° 109 en mayo de 2016 y tiene por objeto la búsqueda de los restos de ciudadanos desaparecidos o el destino final de los mismos en el territorio del Chaco durante la dictadura cívico militar impuesta entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.

En este marco, la Unidad presentó un informe hace dos semanas en donde brindó las primeras conclusiones tras recolectar distintos testimonios (la mayoría proveniente de pescadores) de la zonas ribereñas de las localidades correntinas de Empedrado, Derqui, Bella Vista y Goya.

La delimitación del campo fue establecida en base a los antecedentes testimoniales y judiciales basados en la aparición de cuatro cuerpos en el balneario de Empedrado a fines de 1976, los que fueron enterrados en el cementerio local como NN.

Tras la inhumación de restos realizada en 2006, ese mismo año se pudo establecer que uno de ellos correspondía Rómulo Artieda, desaparecido correntino. En 2014, se logró identificar al militante desaparecido en la Masacre de Margarita Belén, Julio Andrés “Bocha” Pereyra.

“Entre los relatos surgió el nombre de quien fuera durante la época fotógrafa de la policía y era quien tomaba los registros fotográficos de todos los sucesos que ocurrían en Empedrado”, indicó el informe en uno de sus pasajes.

Además, los investigadores indicaron que “en conversaciones con sus familiares directos pudo establecerse que existe un archivo en el laboratorio que tenía en su vivienda, que permanece intacto luego de su muerte, pero se desconoce el contenido”.

“Que de las fotos que tomaba, la policía le requería no solo la foto revelada sino también los negativos. Pero que a partir de cierto momento, se dedicó a revelar una copia que quedaba en su poder”, afirmaron.

Indicaron en este sentido que aunque se desconoce por el momento el contenido del archivo, “se estima que aquellas fotografías que involucraban imágenes de los torturados y asesinados durante la última dictadura fueron retenidas por la policía”.

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