Por menor superficie sembrada y la mala calidad, los ingresos por soja caerán u$s1.400 millones

La cantidad de agua caída en abril pasado, sumado a la continuidad de las lluvias desde fines de agosto, terminó por reducir el área de siembra del cultivo de soja para la campaña 2017-2018, que será de 18,1 millones de hectáreas frente a las 19,2 millones del ciclo pasado, lo que significará una baja de 1,1 millón de hectáreas destinadas a la oleaginosa.

Foto: archivo

La menor plantación reducirá los ingresos de divisas en torno de los u$s1.400 millones de cara al año próximo, donde se cosecharían 54 millones de toneladas, lo que marca un retroceso del 6% sobre los 57,5 millones del ciclo anterior.

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Los datos fueron consignados durante el lanzamiento de la campaña gruesa que se realizó en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en donde la menor producción será similar a lo visto en el período 2013-2014, cuando se levantaron 54,5 millones de toneladas, siendo todavía el ciclo 2014-2015 el que mantiene el récord, con 60,8 millones de toneladas.

Sobre el área de siembra, será su segunda caída consecutiva, tras alcanzar los 20,1 millones de hectáreas en 2015-2016. Y si bien el año pasado cayó, terminó con una alta producción gracias a la mayor tecnología. Para el período que viene, donde se prevé lo contrario, los técnicos de la Bolsa argumentaron que se debe, en parte, al ingreso del trigo y maíz.

El estudio dio a conocer también las distintas señales que el productor está recibiendo a la fecha y que pasan por los precios, rendimiento y tecnología, conceptos que fueron tomados en cuenta en el trabajo para elaborar el margen bruto. En ese sentido, la oleaginosa muestra una baja del 7% en la zona núcleo y del 9% en las áreas extrapampeanas.

Parte de ello tiene que ver con los valores que se mantienen similares entre campaña y campaña. Hoy, el contrato mayo 2018 cotiza a u$s364, apenas u$s10 por arriba de lo visto hace un año. Esa mejora no alcanza para compensar parcialmente la suba de los costos a partir de un margen que disminuye en el FAS teórico.

Otro dato que limitará la siembra tiene que ver con los insumos. En ese sentido, el economista de la Bolsa Agustín Tejeda afirmó “que se observa que la mayor parte de ellos o se mantuvo en el precio o decreció respecto de la anterior”.

Este contexto arroja un baja del 1,1% en los ingresos totales de los principales cultivos a causa de la merma del 3,3% en soja, que será de u$s28.616 millones y con un valor bruto de u$s40.223 millones para el 2018, y donde el poroto representa el 56% del total.

El economista detalló que “la leve caída podría mejorar a partir de una baja del agua en los campos anegados que se destinarían para la siembra de maíz tardío, con lo cual se puede revertir la situación”.

Mayor uso de la siembra directa
La Bolsa de Cereales sostuvo ayer que hubo un aumento en el uso de la siembra directa traccionado por la soja al pasar del 92% en la campaña 2014/2015 al 93% del ciclo 2016/2017. Sin embargo está todavía muy lejos del 96% visto en el lapso 2010/2011.

En cuanto a los insumos, la fertilización en la oleaginosa paso tuvo un crecimiento en dos años en las dosis de 7,8 de kilos de fósforo por hectá- rea aplicada a 10,1 kilos.
Otro dato que habla a las claras del uso de las herramientas de la tecnología a disposición del productor pasa por el muestreo de suelos. En soja mejoró tres puntos porcentuales y en el maíz paso del 15% al 19%.

Por último, la entidad proyectó un crecimiento en el uso de fertilizantes para todos los cultivos en el ciclo próximo del orden del 4 por ciento.

 

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VIADiario BAE/Merino Soto
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