En memoria de Don Deolindo Felipe Bittel

El 22 de Septiembre se cumplió 20 años de la desaparición física del “Chacho”. Digo bien, no está su cuerpo pero sus ideas, su conducta y su ejemplo, alumbraran por siempre la historia de la humanidad.

Fue un grande, un conductor, un líder, amado por su pueblo, un auténtico caudillo. Pero, ¿qué le dio trascendencia nacional e internacional, a este chaqueño nacido en Villa Ángela en 1922, en épocas del gobierno de Don Hipólito?

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¿Fue acaso el hecho de ser elegido tres veces gobernador de la Provincia del Chaco? ¿O quizás su extraordinario gesto de renunciamiento a la Senaduría Nacional, para venir a la Provincia a ganar la intendencia, garantizando el triunfo de Baroni de la gobernación en 1987?

¿O quizás su indiscutible reconocimiento de honestidad en la función pública, cualidad también reconocida en Don Danilo Baroni?

¿O acaso su memorable sencillez, su inmensa sensibilidad para conmoverse, y actuar en consecuencia frente al dolor y sufrimiento de los más necesitados? ¿O su don de la palabra empeñada y la mínima distancia entre el decir y el hacer?

¿O su comprobada vocación política, única manera que se soporta incomodidades permanentes, persecución y cárcel (estuvo 8 meses preso condenado por sus convicciones por la Revolución Fusiladora del 55)?

Don Deolindo Felipe Bittel asumió la responsabilidad de la hora,: salió en defensa de todo el pueblo Argentino y denuncio ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA en un célebre documento, las atrocidades que la dictadura militar sometía impiadosamente a millones de argentinos.

Como Presidente del Partido Justicialista hizo conocer, como dijimos, las vejaciones, torturas y desaparecidos que ocurrían en nuestra Patria.

El 12 de Septiembre de 1979, acompañado por Herminio Iglesias, solamente por Herminio Iglesias, arriesgando sus vidas y la posibilidad de ser los próximos desaparecidos como dijimos, entrego a la Comisión Interamericana el documento mencionado anteriormente con su firma y la de Herminio.

Ningún dirigente, ni político, ni económico, ni religioso, ni de los medios de comunicación o periodista, realizo este gesto que lo coloco en la historia de los grandes luchadores de la Democracia y de los Derechos Humanos.

Nosotros, Presos Políticos de la dictadura, estábamos en la cárcel de la Plata. No teníamos ni radios ni radios. Pero la noticia se filtró, fue corriendo de pabellón a pabellón, y una exclamación de alegría se levantó en un momento y al mismo tiempo, de todo el penal y por las múltiples organizaciones políticas que allí estaban.

Pocas veces ocurría esto, por la represalia y el castigo a los que nos exponíamos. Recuerdo una vez cuando despedimos con la marcha Peronista a los compañeros que sacaron de la U7 para fusilarlos en la ruta cercana a Margarita Belén. La otra, cuando el compañero Pérez Esquivel, cautivo y torturado en la Plata, recibió el Premio Nobel de la Paz.

Decía en la última parte, el documento:

“Nosotros, hombre del Justicialismo no hemos de permanecer impasibles… el dolor de una madre es nuestro dolor, el dolor de un hijo también es nuestro…y esto nos compromete a asumir el dolor de aquellos que padecen cárcel a través de “actas”, “decretos” o “bandos”, en las prisiones, embajadas, domicilios o confinamientos.

Denunciamos el encarcelamiento, vejaciones de la Sra. Presidente de la Nación argentina Doña María Estela Martínez de Perón, y de nuestro dirigente Lorenzo Miguel.

La muerte y/o desaparición de miles de ciudadanos, que insólitamente se pretende justificar con la presunción de fallecimiento”.

 

Dr. Jorge Belzor Miño
Presidente de la asociación Ramón Carrillo de la provincia
Presidente Perón

 

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