Liberación de precios del combustible: reconocen que habrá aumentos pero niegan una disparada

El anuncio del gobierno nacional sobre la liberación del precio del combustible generó una serie de interrogantes respecto a la volatilidad que provocará esta medida en las pizarras de las estaciones de servicio. Desde la Confederación de Entidad de Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha) respaldaron la medida de la Nación y negaron que se vaya a producir una disparada en el valor. Sin embargo, reconocieron que es muy probable que se den nuevos aumentos antes de fin de año.

“Nosotros compartimos la medida y consideramos que se da en un momento justo porque hay abundancia de producto en el mercado”, aseguró Oscar Díaz, secretario general de la Confederación de Entidades de Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha).

Advertisement

En declaraciones a La Radio, Díaz explicó que la abundancia de producto sumado a la liberación de los precios “hace que las empresas petroleras compitan entre sí para poder vender más. Esto transparenta el mercado y hace que las empresas se esmeren por atender al cliente, que tenga el combustible a un precio justo y en un escenario de libre competencia”, indicó.

¿Se va a disparar el precio? “Creo que es algo que difícilmente pueda ocurrir”, contestó Díaz. “En este momento hay abundancia de producto en el mercado. Y cuando se da esa situación es muy difícil que el precio trepe por encima de lo normal. Obviamente no es que el precio de combustible va a quedar congelado sino que lo más probable es que vaya acompañando el ritmo inflacionario”, afirmó.

Díaz recordó que “en el transcurso del año los combustibles aumentaron un 15% por lo que estimo que de acá a fin de año haya otro aumento que medianamente equipare un poco con la inflación”. “Probablemente se llegue a un 20% pero no es que el precio del combustible se va a disparar por encima de lo que es la inflación”, dijo.

La medida

Según informó El Cronista, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, decidió liberar, desde el próximo domingo, el mercado de la comercialización de combustibles líquidos. No obstante, en declaraciones a la prensa, sostuvo: “No creo que aumenten los precios de las naftas el mes que viene, porque hay un equilibrio razonable”.

La liberación del mercado surge del Acuerdo para la transición a precios internacionales de la industria hidrocarburífera argentina, que establecía que si el Brent (valor del crudo en el mercado de Londres) superaba por diez días seguidos el precio local menos un dólar fijado para el Medanito (desde julio, en u$s 55 por barril), que se produce en Neuquén, se suspendía la vigencia del convenio.

Como desde el 13 de septiembre el Brent pasó los u$s 54 por barril, el viernes pasado por el Ministro envió una carta a los ejecutivos de las petroleras que participan en las ventas de naftas y gasoil para informarles que quedaba suspendido el acuerdo, firmado en enero por las empresas y que debe concluir definitivamente el 31 de diciembre de este año.

La decisión del Gobierno que se conoció ayer representa el corolario del proceso de desregulación de la actividad hidrocarburífera iniciado a comienzos del año pasado que repone el esquema de liberalización instalado a lo largo de los años noventa, recordó Página 12.

La medida, a su vez, favorece la rentabilidad de las petroleras integradas. La convergencia de los valores locales con los internacionales implica la eliminación del precio sostén -denominado “barril criollo”- con que el gobierno anterior pretendía alentar la inversión y producción locales para recuperar el autoabastecimiento en un contexto de caída en los valores internacionales.

Durante el primer año de vigencia de esos precios, en 2015, la producción apenas cedió 0,2 por ciento pero desde que se anunció la eliminación de los valores de referencia el sector profundizó su caída. El año pasado cayó 6,3 por ciento y en los primeros siete meses del año acumula una retracción del 9,4 por ciento. La decisión de amputar la capacidad de intervención estatal no solo puede afectar los niveles de empleo en las provincias productoras como Neuquén, Chubut y Santa Cruz sino que una mayor caída de los niveles de producción resultará, en el mediano plazo, en una creciente necesidad de divisas para financiar las importaciones. Ese escenario suma presiones para la estabilidad macroeconómica.

Advertisement
Compartir