Denuncian la protección a un violento por parte de personal de la Línea 137

El colectivo Ni una Menos difundió una denuncia en la que dio a conocer el caso de Laura Obez. Su expareja y padre de sus hijos es también hijo de una trabajadora de la Línea 137. Según aseguraron, la mujer “usó toda la información en contra de la víctima”.

Ni Una Menos Resistencia.

El Colectivo Ni una Menos dio a conocer el caso de Laura Obez, quien el 25 de noviembre de 2016 denunció ante la Comisaría de la Mujer de Resistencia “a su expareja y padre de sus hijos, Cristian Maximiliano González, por agresión e intento de violación. Todavía con todos los moretones que le habían quedado por el peso del cuerpo de él sobre ella, y las marcas en los brazos y el cuello para inmovilizarla”.

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“Laura sabía de la existencia de la línea 137 de asistencia a víctimas de violencia de género porque su ex suegra María Josefa González trabaja ahí y solía llevar los folletos sobre las diferentes violencias que los hombres y las instituciones ejercen sobre las identidades femeninas. Folletos que enseguida se dio cuenta que hablaban de ella, y de la violencia que Cristian ejerció durante todos los años de relación. Violencia física, psicológica y económica”, relataron desde el colectivo y repararon en que se trataba de la misma realidad que vivía la mujer en ese momento.

Señalaron que justamente el vínculo fue el primer motivo por el que Laura “no pensó en la línea 137 como primera opción. Porque todavía le guardaba cariño y respeto a esa mujer que dedica su trabajo a atender a víctimas de la violencia machista, víctimas como ella, pero cuando esa mujer llegaba a su casa miraba para otro lado cuando su propio hijo la maltrataba”.

“No quería denunciar en la línea, pero en la comisaría de la mujer se encontró con Andrea Fretes, abogada de la línea que estaba radicando una denuncia instantánea. Andrea la convenció para que haga la denuncia en la línea, con la promesa de que su ex suegra no se enteraría, que todo lo que ella exponga en la denuncia sería información confidencial a la que no puede tener acceso la parte interesada, aunque trabaje en esa misma oficina. Laura le creyó como le creyó a Sandra Cabrera y a la doctora Canteros que le aseguraron lo mismo. (…) Ahora sabe que en la línea no puede confiar más”.

“En la línea me dieron un colchón y una bolsa de mercadería y nada más, yo siento que todo este tiempo sólo dilataron mi caso para ayudarlo a él, al agresor, como hijo de una de las trabajadoras, porque ella sola no puede hacerlo, siento que usaron toda la información que brindé en mi contra, del Estado los únicos que me ayudaron fueron los abogados de la Subsecretaría de Participación Ciudadana y Género adonde llegué gracias a la colectiva Ni Una Menos”, aseguró.

Manifestaron que la denuncia no sólo no prosperó sino que la perjudicó en lo jurídico y tampoco se respetó el protocolo de acción en caso de denuncia por violencia de género. “Laura no fue revisada por ningún médico/a porque no había chofer para manejar el patrullero, así que no constan en su expediente ni el informe médico ni las fotografías de su estado al momento de la denuncia”, expusieron.

La “protección a un violento”
Este lunes 18 de septiembre, Laura fue citada a una instancia de mediación en el Juzgado de Familia, esta vez la mediación fue solicitada por su expareja, “luego de faltar a cinco anteriores para que la Justicia resuelva el salario que el padre debe pasarle a sus hijos, a los que ni siquiera visita. A esta cita, tampoco fue. Pero a Laura le llamó la atención la convocatoria, justo cuando ya se habían acabado las instancias de conciliación y la resolución judicial, según le dicen en el Juzgado”.

“Automáticamente pensé en mi ex suegra, que es quien se puso toda la causa al hombro, ella llevaba los certificados médicos para justificar la inasistencia de su hijo a cada citación, ella le mandaba abogadas, no una, varias. Cada vez que lo tuve que cruzar él iba acompañado de dos o más abogadas y yo tratando de que la Justicia me escuche”, relató la mujer.

Laura volvió a la línea 137 para hablar con su ex suegra que trabaja en el sector Seguimientos, según indicaron desde el colectivo, “por lo cual tuvo acceso a la todo el proceso e información que Laura pidió específicamente que sea confidencial”, pero “se encontró con violencia, agresión, maltrato, amenazas, insultos, todo eso, paradójicamente adentro del área estatal que se supone fue creada para ayudar y contener a las víctimas de violencia de género”.

“Exigimos esclarecimiento”
Desde el Colectivo Ni Una Menos exigieron a las autoridades provinciales y de la línea 137 aclaren “la falta de ética profesional y la violación al derecho de habeas data solicitado explícitamente por Laura Obez al denunciar por violencia de género al hijo de una de las trabajadoras de dicha institución estatal. Compromiso de fe violado por la institución que permitió que la mujer, interesada como parte del conflicto acceda a la información confidencial y la utilice en contra de la denunciante”.

“Hacemos responsable de este accionar a las directivas de la institución que sabemos estaban al tanto y a quienes tuvieron alguna responsabilidad, no así a las trabajadoras, muchas de las cuales conocemos y sabemos de su compromiso y trabajo diario en contra de la violencia de género”, manifestaron.

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