Historia de vida y militancia de Aurelio Díaz, consagrado diputado por el PO

Fue un compromiso del domingo a la noche, y cumplió. El flamante legislador provincial por el Partido del Obrero visitó los estudios de RADIO CIUDAD éste lunes, habló de su familia y su historia militante. "Ayer fue un día muy feliz para mì", sintetizó.

Aurelio Díaz en RADIO CIUDAD, en diálogo con Pedro Cáceres

Fue la sorpresa de la elección del último domingo. Y como lo había prometido, llegó hasta RADIO CIUDAD para dialogar con Pedro Cáceres. “Mi nombre completo es Aurelio Heriberto Díaz. Cosas de mi viejo, que a mi hermano más chico le puso Abdón Alfonzo y al del medio que vive en Los Frentones, Edelmiro Eliseo. No son de almanaque”.

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“Empecé a hacer política a los 16 años, en el último período de la dictadura de Onganía. Me tocó militar en la clandestinidad. Hacíamos reuniones de a tres. Entrábamos a la casa de a uno, para no ser pescados, o sea detenidos por los militares. Entraba uno, a los 10 minutos entraba otro”.

Nacido en el 50, casado y 4 hijos.
Aurelio cuenta que nació el 3 de agosto de 1950 en Villa Berthet. “Mi familia está compuesta por mi señora y 4 hijos, 2 varones y 2 mujeres. La más grande es odontóloga, otro es abogado, otro médico especialista en nefrología y la más chica profesora”.

“Mi señora es docente. Fue la número 5 en lo que hoy es ATECH. En ese entonces era Delegación de Trabajadores de la Educación, que funcionaba en Santiago del Estero y Vedia. Fue delegada de la región Sur al salir de la dictadura. Era muy activa”, relata.

Trabajador de la construcción, Político perseverante.
Al hablar de su actividad laboral, dice que “iba a ser metalúrgico. Pasa que el hombre que me estaba enseñando el oficio, a los 13 años, que tiene un taller por la calle Posadas, me decía mirá, cuando yo hago el punteo de soldar, no mires. Yo miraba, y como criatura desobediente, a los tres días se me hincharon los ojos y casi perdí la vista. Entonces elegí otra profesión, que es la de carpintero”.

“Soy el primer hijo. Siempre me tocaba picar la leña, darle de comer a los animales, levantarme a las 5, prender el fuego. Después, cuando me tocó el servicio militar, era computador topográfico. Eran los que calculaban el tiro. En Paso de los Libres, estaba todo amojonado por el Ejército. Entonces con la cinta y el teodolito van dando los datos, yo iba anotando y después con la tabla logarítmica sacaba la cuenta y ponía la posición del cañón”, explica sobre esa época.

Agrega: “Recuerdo que una vez el topógrafo nos dio el ángulo mal y el tiro salió para casi matar a nuestra gente. Nos dieron una raneada que hasta ahora me acuerdo”.

Su comienzo militante.
Aurelio cree que “hay cosas en la vida que le meten en la cabeza y no se da cuenta. Mi viejo era guardabosque, era director. Había un hombre que después fue corresponsal de Clarín, de diario Norte, que se llamaba Miguel Ignacio del Valle Curi. Con el teníamos un trato singular. Yo le sebaba mate -si mi viejo me pescaba nos echaba a los dos, aclara- y él me enseñaba lenguaje·.

“Cuando mi viejo viene para Resistencia, Curi decide regalarme un libro. Era Bases y Puntos de Partida para la Reorganización Nacional del País, de Alberdi. Después lo leí, pero siempre me pregunto: ¿cuál es la visión de un tipo así, de darle a un pibe ese libro?”, se pregunta.

Después, ” un tío abuelo mío que fue vicegobernador acá en la época de Duca, Bandeo, pasando por mi familia por Plaza, me regala un libro del cooperativismo”.

De “la escuela donde yo estuve en General Pinedo, la 387, ahí estuvo Rozas, también un ex ministro de Economía de Formosa. Estuvo Mantellato que fue vicepresidente del Partido Intransigente… Hubieron varios hombres que no sé que nos metieron en la cabeza, pero fue una inclinación hacia posiciones progresistas. Por ejemplo Curi era del MID. Calculo que por ahí habrá entrado la ideología”.

“Nunca voy a olvidar que en Pinedo llega una propaganda de este tío abuelo Bandeo, donde hay una olla y aparece escrita la palabra comunismo. Me llamó la atención. Después, siendo joven mi padre, que nunca entraba a nuestra pieza, entró a arreglar la cama y un hermano mío tenía 3 libros de Lenin. Nos sacó sabés cómo?.. El era ortodoxo, católico, peronista de la primera hora, del Partido Laborista. Más me llamó la atención. Uno indaga sobre las cosas prohibidas. Esa fue la introducción a la vida política”.

Dice Aurelio que después, en su juventud, en el barrio donde vivía, “había unos muchachones y me invitaron a reuniones que comenzaban a las 2 de la mañana. Fuí una sola vez y terminó como a las 5. No quería ir más porque tenía que trabajar, aunque mi hermano insistía”.

“Después comenzó una militancia pero no activa, sino pintando paredes a las 12 de la noche. En ese momento comenzaba a participar en la Federación Juvenil Comunista, un brazo de la Juventud. Ahí empecé. Influyó mucho la Revolución Cubana, la vietnamita y sobre todo terminó de influir el Cordobazo del ’69. Fue ahí que acepté militar con mucha convicción, y después vinieron los estudios sobre el marxismo, y uno se termina de convencer de determinadas ideas”, explica.

La primera sensación como diputado.
Más adelante, Aurelio acota que “ayer domingo fue un día muy feliz para mí, estuvieron mis 4 hijos. Quedamos petisos de comer asado”, y relata que este lunes salió a tomar mate a la vereda de su casa “y cayeron 12 vecinos a eso de las 9,30 y me dijeron..felicitaciones vecino, tenemos nuevo diputado en el barrio”.

Aclara aquí que vive en Vedia 1025 “desde los 12 años que vinimos del interior. Les dije hay que esperar, no sea cosa que pase como la otra vez, pero ellos estaban muy convencidos”.

Saludos nacionales.
Según Aurelio no tuvo contacto con autoridades nacionales de su partido. “Sé que Altamira y Pitrola escribieron algo, pero la única que me llamó por teléfono anoche fue Jorgelina Signa, que es una compañera del Comité Central, que es concejal en San Lorenzo, provincia de Santa Fé. Tengo casi 300 llamados pero no es que no quiera atender, sino que no me da el tiempo”.

En su despedida, el flamante diputado provincial del PO, Aurelio Día reiteró su agradecimiento a RADIO CIUDAD y Chaco Día por Día, que “desde hace muchos años, en el viejo edificio, se abrieron para darnos espacio. No tuvimos trabas para expresar nuestras opiniones, ni tampoco se nos condicionó en nuestras opiniones. Fuimos libres de decir lo que nos parecía. Es un gran mérito de este espacio que, a diferencia de otros, cuando comenzamos a hablar nos dicen bueno, vamos a ir terminando el reportaje. Por eso lo destaco”, concluyó, para volver a sus actividades cotidianas.

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