Habilitaron la muestra “Duelos caballerescos de gobernadores chaqueños”

La muestra se centra en la crónica ¨Duelos Caballerescos en la República Argentina¨, escrita por Juan José de Souza Reilly y publicada en el semanario “Caras y Caretas” en 1932. En ella el historiador Carlos Primo López Piacentini narraba el duelo a pistola de tres ex-gobernadores chaqueños, quienes dirimieron sus diferencias con esta práctica. Está habilitada en el Archivo Histórico de la Provincia Monseñor José Alumni.

“Duelos caballerescos de gobernadores chaqueños”, la muestra en el archivo histórico de la provincia.

El Archivo Histórico de la Provincia Monseñor José Alumni (Pellegrini 221) habilitó la muestra ¨Duelos caballerescos de gobernadores chaqueños¨. La misma se enmarca en las grilla de actividades que se realizarán durante julio por el Día Provincial de los Museos. El público podrá visitar exposición durante todo el mes, de lunes a viernes, de 7.30 a 13.

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La muestra se centra en la crónica ¨Duelos Caballerescos en la República Argentina¨, escrita por Juan José de Souza Reilly y publicada en el semanario “Caras y Caretas” en 1932. En ella el historiador chaqueño Carlos Primo López Piacentini narraba el duelo a pistola de tres ex-gobernadores chaqueños, quienes dirimieron sus diferencias con esta práctica. Este texto fue replicado a su vez por el diario “El Territorio” el 17 de agosto de 1980.

Los protagonistas de esta singular historia fueron: el Coronel Pantaleón Gómez (1878), el Coronel Lucio V. Mansilla (1878-1880) y el Gral. Antonio Dónovan (1887-1893), cuando el Chaco aún era Territorio Nacional.

El batirse a duelo fue una de las tantas tradiciones que llegaron con los españoles, y que hasta mediados del siglo XX se mantuvieron como herencia ¨para salvar el honor¨. Los ¨lances¨ podían ser a sable o con pistolas y era raro que hubiera una muerte. Por lo general, se hacían a ¨primera sangre¨, es decir que cuando alguno de los contendientes registraba una herida, se detenía la pelea. En el caso de usar pistolas, se solían cargar con balas esféricas, que eran menos peligrosas.

A pesar de que esta práctica siempre estuvo prohibida, se conocieron muchos casos en Argentina, y hasta existía una residencia en Buenos Aires conocida como “La casa del ángel”, en cuyos jardines era habitual que distintas personalidades de la elite porteña se batieran a duelo.

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