Piden enjuiciar a seis represores por crímenes perpetrados contra dirigentes de Ligas Agrarias

La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía Federal de Resistencia solicitó la elevación a Juicio de la causa Ligas Agrarias, donde se investigan delitos de lesa humanidad perpetrados contra militantes de esta organización social durante la última dictadura en el Chaco. En total son seis los represores imputados.

El represor, José Rodriguez Valiente, a un paso de volver a sentarse en el banquillo de los acusados.

Este próximo juicio de Lesa Humanidad en la provincia  tendrá como imputados al ex teniente coronel del Ejército, Tadeo Betolli y al agente Miguel Antonio González, acusados por el homicidio agravado de Gómez Estigarribia. En tanto, los ex agentes policiales Carlos Chávez y Alcides Safenraiter quedaron imputados por el homicidio de Piccoli.

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En los mismos casos se imputó al excomisario, José Francisco Rodríguez Valiente, por el delito de encubrimiento de ambos homicidios con la acción de fraguar un supuestos enfrentamientos, similar a la mecánica utilizada en la Masacre de Margarita Belén. También está acusado el comisario general retirado, Eduardo Wischnivetzky, por la privación ilegal de la libertad y tormentos contra tres trabajadores rurales.

La versión oficial

Según la versión oficial, tanto Raúl Eduardo Gómez Estigarrribia como Carlos Piccoli fallecieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad; así quedó registrado en los sumarios policiales incorporados a un expediente de la justicia federal de la época.

Sin embargo, la investigación, el procesamiento, la confirmación del mismo y ahora la Elevación a Juicio presentada por los Fiscales indican que, en ambos casos, los dirigentes de las Ligas Agrarias habrían sido ejecutados.

Gómez Estigarribia, dirigente rural y docente, era buscado intensamente, desde 1975, por las Fuerzas Armadas, debido a su activa participación y militancia en las Ligas. El 12 de febrero de 1977, había organizado una reunión en una casa de la localidad de Corzuela, sobre la que tomó conocimiento el oficial de inteligencia del Ejército Bettolli, quien operaba en la zona en la persecución de la organización y montó un operativo para tenderle una emboscada.

Para ello, el Ejército y la Policía de Chaco habían dejado la luz prendida del exterior de la casa y se aseguraron de que Gómez Estigarribia no pudiera ingresar.

Así quedó expuesto: fue atacado al llegar al lugar, con disparos de arma de fuego de todos los integrantes de la patota conjunta, lo que le provocó, según la autopsia policial, al menos tres heridas en el tórax, la pierna izquierda y una mano.

Un testigo, que trasladó a Gómez Estigarribia, había asegurado que estaba desarmado, ya que habían viajado por la ruta y debían sortear los controles policiales sin correr riesgos. Sin embargo, a los familiares se les entregó un certificado de defunción del Registro Civil –adjuntado en el expediente judicial– que certificaba falsamente que el referente agrario había fallecido en un accidente, en la ciudad de Resistencia.

Por su parte, Carlos Servando Piccoli debió exiliarse en España por la persecución que sufría desde 1975. En 1979, regresó a la provincia del Chaco y a la militancia junto a Armando Molina –quien permanece desaparecido–, para abocarse a la reconstrucción de las Ligas Agrarias, a través de la visita y el diálogo con pequeños productores, así como la entrega de volantes que promovían el regreso de la democracia, siempre desde la clandestinidad, en resguardo de su vida.

En las primeras horas del 22 de abril del 1979, Piccoli se trasladaba en bicicleta por un camino vecinal del paraje Pampa Florida de la zona rural de la ciudad de Sáenz Peña, cuando fue sorprendido por un retén policial, integrado por dos agentes armados con un fusil FAL y una pistola ametralladora PAM 3, donde finalmente fue asesinado.

En ambos casos fue concluyente el Informe del Equipo Argentino de Antropología Forense –EAAF- que examino los restos óseos exhumados de Gomes Estigarribia y Piccoli , aportando precisiones e indicios , de  reconstrucción de cómo fue la mecánica de los hechos de acuerdo a distintas heridas que impactaran en la estructura ósea  y que se integra y complementa con el resto del material probatorio.

Por último la  acusación que pesa sobre el ex comisario general Wischnivetzky está enmarcada en crímenes de lesa humanidad que sufrieron, durante la última dictadura cívico militar, los pobladores rurales y pequeños productores del interior del Chaco, relacionados con la persecución a militantes de Ligas Agrarias. En ese contexto, el entonces comisario de Villa Ángela comandó secuestros y torturas a integrantes de la organización campesina, ocurridos en la localidad de Villa Berthet, el 30 de agosto de 1976.

Los productores fueron apresados de manera ilegal en la zona rural de Villa Berthet y torturados para sacarles información sobre las Ligas y, en particular, sobre Hugo Voucouber y Secundino Taco Vallejos, dirigentes de esa organización que eran buscados y que permanecen desaparecidos.

A la par de distintos testimonios que ubicaron a Wischnivezky dirigiendo dicho operativo se encontró documentación de la época certificando la presencia del Comisario en el lugar en la fecha de los hechos.

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