Gils Carbó: “La justicia siempre estuvo sometida al poder invisible, que es el poder real”

En esta entrevista realizada con motivo de su visita a la provincia del Chaco, la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, analiza la ruptura que significó la creación de la agrupación Justicia Legítima y asegura que este proceso "no tiene un paso atrás". Además, subrayó que el nuevo Código Procesal Penal de la Nación traerá la transparencia y agilidad en los procesos penales que la sociedad demanda.

Alejandra Gils Carbó, procuradora general de la Nación.

“Lo que hizo Justicia Legítima fue atacar esa aparente neutralidad en la justicia para decir: ‘no es verdad, no son neutrales’. Porque acá el tema es el poder invisible, que es el poder real, al que estuvo sometida siempre la justicia y, en alguna medida, sigue estando”, asegura Gils Carbó, al analizar el impacto que tuvo hace más de dos años la creación de la agrupación Justicia Legítima, de la cuál es una de sus fundadoras.

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En ese contexto, considera que esa influencia de los poderes fácticos sobre la justicia “sigue operando con mucha fuerza y con mucho poder de extorsión en algunos lugares, con un gran apoyo mediático para hacer estas campañas para limar a Justicia Legítima queriendo hacer creer que es una cuestión militante partidista”, agrega la jefa de los fiscales federales.

“No tiene nada que ver con la militancia partidaria”, aclara Gils Carbó, y puntualiza que “tiene que ver con la política judicial: gente disconforme de formar parte de una organización (la Asociación de Magistrados) en la que no se reconoce, que dice: ‘yo no soy eso, creo en otra cosa, creo que la justicia tiene que ser de otra manera’, y esa es la lucha cotidiana de Justicia Legítima”.

Sobre el nacimiento de Justicia Legítima destaca que “es algo muy sano que gente que rumiaba por los pasillos su disconformidad con el sistema de justicia se haya podido sumar alrededor de una organización y seguir proyectándola a lo largo de todo el país, teniendo en cuenta la situación de cada comunidad, de cada lugar, uniéndose, llevando agendas, algunos con más o menos fuerza, con mejor o peor organización. Pero es algo que ya existe, que está instalado, es parte del paradigma del cambio en la justicia”.

“Creo que esto no tiene un paso atrás, podemos retroceder algo, pero ya se vio, se echó luz sobre esos manejos espurios que había entre los servicios de inteligencia que operaban dentro de la justicia, estos sistemas corporativos de defensa de las prebendas, de los privilegios”, grafica.

“Saben que no me pueden disciplinar”

Gils Carbó también refutó las acusaciones opositoras de que su gestión al frente del Ministerio Público Fiscal protege a funcionarios de gobierno nacional. “En mi gestión hasta han procesado al vicepresidente de la Nación, algo que nunca había sucedido. ¿Cómo pueden hablar de que yo tengo alguna militancia partidaria para obstaculizar la justicia?”, reflexiona, indignada.

Al respecto, asegura que “no hay un solo hecho que me puedan imputar. Como no tengo cuentas en el exterior ni nada que me puedan encontrar, entonces la arreglan diciendo ‘es kirchnerista partidaria’”. Recuerda, en ese sentido, que “cuando me aprobaron más del 90 por ciento de los senadores fue porque en veinte años de trayectoria yo pude garantizar mi independencia con el oficialismo en hechos concretos, yo soy la misma persona que no cambié”.

“A alguien le convino, porque saben que no me pueden disciplinar, tratar de limarme diciéndome que no soy neutral. La lectura que hago es que pasarán, no hay ningún hecho concreto en que se funden”, recalca.

El trabajo de la Procuración

La titular de la Procuración General de la Nación también se refirió a la distinta vara con la cuál la justicia trabaja con los supuestos delitos cometidos por funcionarios públicos y los delitos económicos. En ese sentido, reconoce que “está esta dificultad de la justicia en tomar acciones concretas en casos de criminalidad económica, pero se ha avanzado bastante, en las causas HSBC, Paribas, de grandes fugas de capitales, hubo toda clase de allanamientos de cuevas financieras, que tienen el circuito del dinero ilícito, de narcotráfico, de enriquecimiento ilícito de funcionarios, de lo que sea”. Señala, asimismo, que “nosotros hemos trabajando, la Procelac lleva 40 causas contra la administración pública, hemos trabajando en materia de lucha contra la corrupción pública tanto como con la privada, eso se invisibiliza con algún interés de quienes quieren disciplinar a quién saben que no va a poder ser manipulada”.

Las resistencias al nuevo Código Procesal Penal

Por otro lado, la procuradora general de la Nación defiende con mucha convicción la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal de la Nación y asegura que aportará la transparencia y la agilidad que la sociedad reclama. Subraya, en ese sentido, que a excepción de Uruguay y la Argentina, en toda América Latina y en las propias provincias argentinas se encuentran en vigencia los “códigos acusatorios”.

“Hay que ser terco de pensar que esto no va a suceder en el sistema federal de la Argentina, que además es el que combate los delitos más complejos, los federales, los que tienen que ver con el crimen organizado”, reflexiona, y considera que “es casi alarmante que todavía tengamos este sistema tan deficitario para perseguir los delitos complejos que establece este Código vigente que tiene una indefinición sobre quién va a investigar”.

Gils Carbó grafica cómo funciona actualmente el sistema: “Cuando dicen ‘entonces los jueces investigan’, no investigan, le preguntan a la policía, le mandan oficios, no salen al territorio, no tienen, como nosotros, un centro de información, de análisis criminal, de constante apoyo y de intercambio de información entre los fiscales. No es tarea de los jueces, no es una crítica, no es su tarea. Entonces, dejémosles hacer la tarea a quiénes son los operadores judiciales habilitados para hacer articulación, coordinación, diseño y estrategias de persecución penal. Eso es lo que implica el nuevo código”.

Otro de los avances poco difundidos que traerá el nuevo código es que todo el proceso será oral y no escrito. “La oralidad plena impide la manipulación de las causas, ahora tenemos un proceso escrito, que cualquiera se mete debajo del brazo, que pasan veinte años y no se sabe qué pasó. Salen resoluciones impactantes, prisiones preventivas, o absoluciones o condenas en mil hojas. ¿Y quién va a leer eso? Acá –con el nuevo código- tenemos audiencias que puede ver cualquiera, que son filmadas por la oficina judicial, que son filmadas por medios de comunicación, porque lo dice el propio código: tienen prioridad para ingresar a la sala a filmar. Esta es la transparencia y la publicidad que la justicia necesita para mejorar”.

“No puedo influir en ninguna causa”

“Aumentará el poder de la procuradora”, denuncian a coro desde la oposición y eso se reproduce hasta el hartazgo por los medios hegemónicos. En respuesta a esa construcción que se pretende instalar, Gils Carbó dijo que el nuevo Código Procesal Penal de la Nación “lo que hace es desconcentrar el poder”. Y explica que “la Procuradora lo único que hace es generar estructuras para que los fiscales puedan trabajar mejor, ése ha sido todo mi trabajo”.

“No puedo influir ni en este sistema ni en el nuevo en ninguna causa, así que esa información es falaz. Resistencias ha habido en todo país que hizo este tránsito, así que no es esto una excepción”, evalúa. Y conjetura que “tiene que ver no sé si con mentalidades muy conservadoras, a veces comodidad, porque es mucho más cómodo el sistema escrito, donde un juez llega y le reparte a los empleados los expedientes, entonces lo llevan los empleados. En cambio, en el sistema acusatorio el juez tiene que hacer su trabajo porque está ahí, frente al fiscal, frente al defensor, escuchándolos y ahí tiene que tomar una decisión. Si no, reparte las causas y cuando vienen, firman. Y hay gente que trabaja tres horas. No digo que sean todos los que se oponen, hay gente que tiene miedo a los cambios, no digo que todo sea de mala fe o por comodidad”.

“Han trabajado durante décadas en manipular la justicia”

Además de las resistencias internas al nuevo Código, Gils Carbó plantea que también “hay grandes sectores, poderosos e interesados que han trabajado durante décadas en manipular la justicia”. “Esos vínculos aceitados que tenían se rompen, porque cambia un sistema donde ya no es posible manipular el juicio porque todo es oral y filmado. Donde además hay un Ministerio Público que trabaja en equipos con direcciones de apoyo. Entonces, esa posibilidad de meterse el expediente bajo el brazo que existe hoy y que es casi verdaderamente obsceno que se pueda hacer esto y que todavía haya leyes que lo legitimen, ya no existe más”, puntualiza.

“No está el fiscal trabajando solo, que le suena el teléfono, o el juez y ahí…No, porque tiene que ir a una audiencia, tiene que dar la cara, tiene que decir qué pruebas tiene, el juez delante de la gente tiene que decir por qué resuelve eso, es lo que el país necesita de este nuevo código”, subraya.

La titular de la Procuración General de la Nación destaca que “el trabajo en equipo y la modernización del Ministerio Público hace que dejemos de descansar en la policía que define qué delitos se persiguen y cuáles no, que no es propio de un Estado de Derecho. Porque si no, al final, juez y fiscal terminan siendo auxiliar letrado de la policía, quién sale a territorio y dice: estas son las pruebas, estas son los autores”.

“Es un sistema medieval, son feudos aislados donde nadie ingresa, donde no se sabe qué hay, donde nadie rinde cuentas del tiempo. Acá hay plazos, plazos que si no se cumplen hay mal desempeño. Esto lógicamente produce intranquilidad, pero hay muchísima gente en la justicia comprometida con darle a la sociedad una mejor calidad de vida. Nosotros creemos en eso y en que tarde o temprano va a salir adelante”, concluyó.

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