| Año III · EDICION N° 1958

Actualizado 18:49

Fundación Encuentro por la Vida

Lo emblemático sería defender el bien común

La Fundación Encuentro por la Vida, contesta a la diputada de la Alianza, Marilin Cristófani, respecto de la construcción del edificio legislativo y se pregunta si la obra: ¿tiene que hacerse violando las normas y las restricciones naturales?.

La diputada Marilin Cristófani dice que la construcción del Edificio de la Legislatura del Chaco en la Avenida Sarmiento es una obra emblemática y que los vecinos están muy conformes. Pero no aclara emblema de qué sería y sólo considera la conformidad de los vecinos circundantes.

La legisladora señala que los vecinos de los predios linderos están muy conformes porque se revalorizará la zona, se incrementará la actividad comercial y se harán obras de infraestructura que mejorará la calidad de vida.

Sin embargo, al construir el edificio en un lugar de almacenamiento natural de agua del Río Negro, lo que aumentará no es la calidad de vida sino la vulnerabilidad del total de los vecinos. Cualquiera que haya pasado por la Avenida Sarmiento desde noviembre a esta fecha habrá podido comprobar que el agua de las lluvias busca refugiarse en esos terrenos.

Señala también que se hizo un concurso de proyectos fiscalizado por profesionales pero no dice que el proyecto ganador prevé un relleno de 1,60 metros para una plaza cívica diseñada para mil personas.

Por cada balde de tierra de relleno estamos creando uno de agua en otro espacio. ¿Cómo puede asegurarse que el proyecto traerá un efecto benéfico y preservador del medio ambiente cuando le estaríamos quitando al río su lugar de expansión natural y posibilitando que vecinos que no se inundaban lo empiecen a hacer?

Con respecto a los dichos de la legisladora de que cualquier inquietud se pudo plantear oportunamente y sobre las consultas realizadas a expertos, ambientalistas y organismos oficiales, queremos señalar que las mismas no incluyen estudio de impacto ambiental como se infiere de la nota. No hay estudio de impacto ambiental. Es más, entre los organismos consultados aparece la mención a la Administración Provincial del Agua.

No aclara la diputada que el terreno no consiguió siquiera el certificado de no inundabilidad, otorgado en nuestra provincia por la institución.

Una encuesta no representativa y una jornada de sensibilización no pueden ser la base sobre la cual tomar decisiones supuestamente participativas. Un ejemplo de que los dichos tan categóricamente expresados deben ser revisados a la luz de lo que realmente pasó y no lo que formalmente estaba previsto para legitimar la “emblemática” obra es el caso de la reunión organizada en la UNNE con las organizaciones ambientalistas.

A la misma asistió una sola (Fundación Encuentro por la Vida). Nos expedimos en contra de la iniciativa, dimos nuestras razones y no sabemos cómo fueron informados los resultados de la seudo reunión pero ahora se hace aparecer como características del proceso de consulta la participación, el consenso y la conformidad del total de actores involucrados.

El prestigio de las entidades no resulta de pertenecer a una universidad o de formar parte de un colegio de profesionales o calificar como no gubernamental u oficial sino por el tipo de decisiones que se hacen tomar o las acciones que se llevan a cabo. Es decir, por la orientación y la coherencia de sus acciones.

El hecho de que se haya llamado a concurso es un hecho alentador pero es independiente de las características de la obra ganadora. La diputada obvia señalar que el concurso está viciado de anormalidades y que el resultado fue impugnado por no ajustarse al reglamento.

La Fundación Encuentro por la Vida denunció sistemáticamente las violaciones a las normas vigentes manifiestas en el proyecto que ganó el premio.

La ciudad de Resistencia puede distinguirse de otras maneras. Vivimos en el medio de un hermoso humedal. Tapándolo con edificios o permitiendo el avance de la trama urbana sobre el río seremos un emblema de lo que no hay que hacer.

La calidad de vida es mucho más que un terreno bien cotizado, también se mide por la seguridad y el bajo riesgo. La defensa de la ciudad combina obras, normas, instituciones y cultura.

El dique, los puentes, las alcantarillas, las bombas pero también: respeto al código de agua, a las resoluciones que organizan la ocupación del suelo y privilegian el bien común sobre el privado, lo que se llaman “medidas no estructurales”.

La diputada sostiene que todos los consultados “coincidieron en que las obras efectuadas contra inundaciones como son las defensas y la construcción del dique regulador de Barranqueras garantizan el control de las aguas en la ciudad, además de que la cota en donde se construirá el edificio es la reglamentaria”.

Esto no es cierto, las situaciones de noviembre y enero demostraron que con lluvias normales y una creciente también normal del Río Negro muchas zonas se inundaron dado que se encuentran en zonas bajas como es el caso del predio del emblemático edificio.

Esa zona tiene restricción severa. Si el Estado se mete en el río, cómo vamos a hacer para que la población no lo haga? ¿De qué tipo de emblema estamos hablando? La casa de la democracia, como les gusta decir a sus promotores, ¿tiene que hacerse violando las normas y las restricciones naturales?

Nidia Piñeyro
Presidenta de la Fundación
Encuentro por la Vida:
Cultura y Democracia Ambiental