Estado y empleo público en el Chaco: cuatro propuestas urgentes

/// En 2015 la lenta agonía de Andrés Moreno recorrió los noticieros del mundo. Fue un mejicano bonachón que falleció a los 38 años, cuando con 500 kilos era considerado la persona más obesa del planeta. Desde muy joven su enfermedad lo confinó a una cama especialmente acondicionada: podía comer, pero nada más. Estaba postrado. Cuesta evitar su triste recuerdo cuando se piensa en el Estado chaqueño: enorme, sin energías, inmovilizado.

Eduardo Aguilar.

Por Eduardo Aguilar *

Falta de insumos y remedios, de mantenimiento de escuelas y hospitales; falta de equipamiento, de reparaciones, de combustible, de profesionales. Falta de todo. Deudas y paros por doquier, desde clases a colectivos. Cada noticia es síntoma de un Estado que finalmente colapsó.

La causa es una sola: décadas de aluviones de empleo partidario terminaron por comerse todos los recursos en salarios, inmovilizando a ese Estado que hoy paga sueldos y no puede hacer nada más (proyectados, los salarios ya insumen más del 100% de la coparticipación).El vaso rebasó, y no existe la posibilidad de reducir el empleo público, que está blindado por la Constitución. ¿Qué se puede hacer?

Toda promesa electoral será inevitablemente mentira hasta que no se aborde este problema. Sin un Estado que funcione la política se vuelve estéril: es promesa vacía antes e impotencia después. Y tengamos claro que el peso de la masa salarial no se compensa recortando las partidas de biscochos, viáticos o papel higiénico: está bien la austeridad, pero no vamos a desagotar el mar con un balde. Hay que trabajar sobre lo principal: la nómina salarial actual y el empleo público futuro. Aquí proponemos 4 cambios estructurales:

1. Recuperar el 10% de la masa salarial y volcarla al funcionamiento de Salud y Educación. Hay que poner en marcha un retiro voluntario muy generoso (70% del salario activo hasta la jubilación) llegando a2 de cada 10 agentes públicos actuales, una meta realizable. Es clave no debilitar más al Estado: solo se admite el retiro de aquellos cuya tarea se pueda cubrir asignando bien a la gente que queda. Y hay que sumar a esto el ahorro por control de suplencias, asignaciones y carga horaria en las principales áreas.

Así se puede recuperar hasta el 10% de la masa salarial, unos 7.500 millones de Pesos anuales. Vean las magnitudes: con recuperar solo el 10% de la masa salarial el Chaco puede casi duplicar lo que hoy tiene para funcionamiento y mantenimiento del Estado.

2. Acuerdo Político para congelar vacantes por los próximos 10 años. Una meta: no hay más empleo partidario en el Chaco. Los partidos se comprometen a esto públicamente firmando un acuerdo de caballeros, convocado por el Gobernador, y el acuerdo se transforma en Ley. Solo cuando se necesiten médicos o personal de alta calificación, se aprueba una ley que autorice nuevos cargos vía concurso de ingreso con control universitario.

Un acuerdo de este tipo cambia el Estado chaqueño, obliga a cambiar la forma de hacer política y cambia también una cultura social que hoy tiene las aspiraciones centradas en el empleo público.

3. Las Becas y Planes Sociales son para Aprender Oficios. La contraprestación de una ayuda social no puede hacerse en escuelas, hospitales u oficinas del gobierno, porque años después eso transforma al plan social en nuevo empleo público. La ayuda social debe ser para aprender oficios en las escuelas de formación profesional, a las que hay que fortalecer.

La formación termina en apoyo para un emprendimiento propio o en complemento salarial para el empleo privado. La asistencia social convertida en empleo público informal usa de manera cruel las expectativas de la gente y anarquiza el Estado. El tema debe ser regulado en una Ley con amplio debate legislativo.

4. Creación de una nueva figura: Personal de Gabinete Operativo. Cada gobierno necesita gente específica para sus políticas específicas y a veces esa gente no está en el Estado. También ejecutar cambiantes programas nacionales requiere personal adicional o específico, mientras dure el programa. Por eso hay que crear una nueva figura laboral: el Personal de Gabinete Operativo.

Es de gabinete porque dura mientras dura el funcionario que lo nombra. Es empleo formal, porque paga obra social y jubilación. Es operativo porque no son asesores, sino personal temporario de terreno. Hay que ponerle un número preciso: no pasar de 300 personas. Al ser de gabinete, cuando los funcionarios de turno se van, los contratos se terminan de manera automática.

Con el punto 1 se recupera oxígeno para que el Estado vuelva a respirar. Con el 2 se crea un rumbo compartido. Con el 3 se separa política social de empleo público. Con el 4 se da a los sucesivos gobiernos capacidad de acción, sin más empleo precario en capas que se acumulan hasta asfixiar a la Provincia.

Cerca del final Andrés Moreno intentó achicarse el estomago, pero sin resultados. En realidad, necesitaba dieta, otra alimentación y ejercicios. En vez de atajos, cambios de fondo. Como acá. La diferencia es que el Estado no muere: sigue comiendo, aunque deje de prestar servicios, de promover el progreso y de igualar oportunidades. Es lo que nos está pasando. Las medidas que propongo son imprescindibles, pero no exhaustivas. Seguramente el debate democrático puede aportar más y mejores ideas.

La dirigencia política tiene la palabra. Con el Estado inmovilizado, el Chaco está esperando.

 

(*) Exsenador y exministro de Hacienda del Chaco

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