Increíble declaración de Stornelli ante Ramos Padilla, con engaños y olvidos

Luego de su negativa a presentarse a seis llamados para prestar declaración indagatoria, lo que llevó al juez Alejo Ramos Padilla a declararlo en rebeldía, el fiscal federal Carlos Stornelli declaró durante más de 10 horas ante el magistrado de Dolores en la causa que lo investiga por supuesto espionaje. Ámbito accedió a los principales pasajes del acto procesal.

Carlos Stornelli, fiscal federal.

Stornelli está sospechado de haber colaborado con las maniobras ilegales que llevaba adelante el falso abogado Marcelo D’Alessio, detenido por la presunta extorsión al empresario Pedro Etchebest, a quien le habría exigido en nombre de Stornelli el pago de u$s 500.000 para no ir preso en la causa de los Cuadernos. El fiscal y el abogado intermediario fueron fotografiados y filmados en el balneario CR de Pinamar, donde concurrió el empresario rural Etchebest para acordar detalles de la maniobra ilegal.

Ámbito accedió a los principales pasajes de la extensa audiencia, en los que Stornelli relata cuándo conoció a D´Alessio, a quien describe como “obsecuente, hablador, charlatán y fabulador”, y reconoce que le fue presentado por el periodista Daniel Santoro. Asegura además que “es frecuente y más estando de vacaciones y en un lugar público, que yo hable con gente desconocida que se me acerca” y explica que los mensajes que figuran en la causa, obtenidos de los teléfonos celulares, “sencillamente no los recuerdo, otros me resultan extraños y algunos pocos, y solo en sus generalidades, puedo recordar”.

A comienzos de mes, el integrante del Ministerio Público le había comunicado al procurador general de la Nación, Eduardo Casal, su decisión de finalmente asistir al Juzgado Federal de Dolores, al considerar que era pertinente hacerlo luego de la elevación a juicio de la causa de los cuadernos.

Previamente, el juez había instado al procurador a que agilizara el procedimiento de remoción y/o desafuero de Stornelli. En ese sentido, hace pocos días el Comité Evaluador del Ministerio Público Fiscal –integrado por cinco fiscales generales- decidió, por mayoría, que correspondía que se abriese la instancia de juicio político respecto al fiscal por su reticencia a comparecer en indagatoria.

A continuación, los extractos más destacados de la declaración del fiscal federal:

Cómo conoció a D’Alessio

“Conocí a Marcelo D’Alessio el día 5 de noviembre de 2018. Recuerdo esa fecha no por memorioso sino porque ese fue el día que concurrió a la Fiscalía a prestar su testimonio en la causa gas licuado”.

Quién se lo presentó

“Me fue introducido por el periodista Daniel Santoro a quien conozco y respeto por su vasta trayectoria periodística desde hace más de un cuarto de siglo, por teléfono, pidiéndome que reciba a una persona que tenía información sobre ENARSA y cuestiones relativas al gas licuado, describiéndola al efecto como una persona de su confianza, que era su fuente, que nunca le había fallado y creo recordar que me dijo que le había hecho una entrevista en un libro”.

Los supuestos vínculos de D’Alessio

“Recalcó el interlocutor al respecto que D´Alessio tenía muy buenos datos y que tenía alguna vinculación o creía que tenía alguna vinculación con la Embajada de EEUU y/o con alguna de sus agencias”.

“No lo recibí como agente de ninguna clase de agencia o nada que tenga que ver con ello, si bien él mencionó que trabajaba para la Embajada de EEUU o que la embajada le pagaba un sueldo. Hacía menciones equívocas y confusas acerca de diversas agencias de ese Gobierno. Reitero, que no fue ni por ese motivo ni en ese carácter que fue recibido”.

Su descripción de D’Alessio

“Apareció en la Fiscalía este personaje que ya desde el inicio se mostraba en demasía cordial, obsecuente, hablador, mencionando numerosas personas, algunas de ellas amigos mías, diciéndose amigo de ellas”.

“Para caracterizar un poco la personalidad que desde el inicio se avizoraba, que podríamos calificar al menos como charlatán y exagerador, a poco de ingresar a mi despacho y entablar la conversación inicial, me mostró, señalándola con el dedo, una marca circular que posee o poseía en su mejilla izquierda, diciéndome que en un “operativo”, no sé si en Afganistán o Mongolia, había recibido un balazo de grueso calibre que le había “volado” el maxilar superior izquierdo y parte de su rostro, y que eso había sido reconstruido. Levantó su labio para mostrarme la dentadura y fácilmente podía advertirse que la dentadura era la suya y no se advertía ninguna cicatriz”.

El motivo de la visita

“Luego de una conversación cordial y en el mismo tenor de cuestiones que ya desde el inicio parecían como de fábula, me comentó acerca del motivo de su visita, que él había sido funcionario de ENARSA, creo que entre los años 2011 y unos meses del 2016, y relató, sin que le prestara demasiada atención, acerca de los hechos de los cuales él tendría conocimiento, luego de lo cual fue derivado con dos de los Secretarios de la Fiscalía para que se consigne en un acta lo que quería manifestar”.

Mensajes y fotos

“A partir de ese día y aprovechando el contacto, dado que (lo que ahora entiendo un error) habíamos intercambiado teléfonos, comenzó a enviarme mensajes cordiales que básicamente consistían en cadenas, fotos de “operativos”, comentarios triviales de interés general, muchos de las cuales eran lo que se llaman virales o reenviados. No recuerdo con exactitud su contenido dado que son cosas que voy borrando sistemáticamente”.

“Hasta ahí nada diferente a los más de mil contactos telefónicos que tengo, con muchos de los cuales me comunico por la aplicación whatsapp y otros que después de tantos años de fiscal me envían constantemente gran cantidad de comentarios, audios, archivos. La gran mayoría de ellos no son leídos o vistos en su totalidad por falta de tiempo, peso de archivo, falta de interés, etcétera”.

“No reconozco ni valido los mensajes y/o conversaciones técnicamente obtenidas del equipo celular –o equipos celulares o informáticos- de D´Alessio. No me consta que sean ciertos, muchos de ellos sencillamente no los recuerdo, otros me resultan extraños y algunos pocos, y solo en sus generalidades, puedo recordar y reconocer que hayan existido entre él y mi persona”.

El encuentro en Pinamar

“Cercano al fin de año pasado yo estaba con un gran cansancio por la intensidad del trabajo. No recuerdo si escribió o llamó diciendo que estaba en el extranjero, que tenía una información importante que podría contribuir a establecer “la ruta del dinero” (sic) y que me la quería aportar”.

“Yo le comenté que estaba yéndome de vacaciones y me sugirió que él iba para la costa, que si yo quería podía pasar a verme y comentarme sobre esa información. No le di demasiada importancia dado que era un hombre extremadamente locuaz y tal vez fantasioso, no dándole entidad hasta tanto supiera de qué se trataba”.

“El día 5 o el 6 de enero me escribió que salía para la costa, me preguntó mi dirección, no se la di, me dijo que venía con una camioneta nueva que era increíble – habíamos hablado bastante sobre automóviles – que me dijo que quería que la probase a lo que le respondí que me podía encontrar en el parador del Balneario donde yo concurría”.

“Debo aclarar que es frecuente y más estando de vacaciones y en un lugar público, que yo hable con gente desconocida que se me acerca, muchas veces a decirme tal o cual cosa, para saludarme o intercambiar algunas palabras de cortesía. Es decir, no es infrecuente verme conversando con gente que conozco o que no conozco, incluso compartiendo un café ocasional”.

La supuesta connivencia

“Quiero ser preciso en que jamás el sujeto en cuestión me fue presentado como Pedro Etchebest, ni conocía quién era, ni tampoco lo había oído nombrar antes de que el inicio de esta causa tomara estado público, ni por el propio D´Alessio ni por ninguna otra persona. Debo añadir que en ese momento tampoco presté atención a su cara y fisonomía, por lo que aún hoy no puedo afirmar que se tratase de quien más tarde, ya en los medios, se presentó como a Pedro Etchebest”.

“Consta una supuesta interlocución entre ambos que referiría, preguntando D´Alessio, “¿Cuánto estuve? Tres horas?”, respondiendo Estchebest“ Y…no, cuatro horas”, alocución que según el citado auto de mérito haría referencia a dicha reunión”.

“Demuestra el grado de connivencia con el que ambos, supuesto “extorsionador” y “extorsionado”, actuaron, incluso grabando y filmando arteramente y por fuera del contexto real”.

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