Habló el hijo de la mujer que murió tras un aborto clandestino en Charata: “Quiero que sea legal y seguro”

Santiago Cabrera, hijo de Luisa Romero, la maestra jardinera que murió en 2017 tras someterse a un aborto clandestino en Charata, confirmó que este martes se suspendió el comienzo del juicio oral contra la médica Andrea Angerolo y la enfermera Beatriz Vera debido a que la querella se mostró en desacuerdo con la idea de realizar un juicio abreviado. Dijo que su madre “cometió un error” pero que “lo pagó con su vida”, aunque aclaró que está de acuerdo con que se apruebe una ley que legalice la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

El hijo de Luisa Romero, Santiago Cabrera, quiere que el aborto sea "legal y seguro". Foto: Miguel Escalante / AM del Nea 1400, Red TV Charata y Pinedo

El 10 de mayo de 2017, la maestra jardinera Luisa Romero fue encontrada muerta en la casa de la médica Andrea Angerolo, en Charata. La mujer de 42 años tenía un embarazo de cinco meses de gestación y había concurrido a la casa de Angerolo para someterse a un aborto clandestino. Murió desangrada.

A más de dos años del hecho, el juicio oral contra Angerolo y la enfermera, Beatriz Vera, tenía como fecha de inicio este martes, pero la familia de Romero se opuso a la idea de realizar un juicio abreviado. Ante esto, el comienzo de las audiencias quedaron suspendidas momentáneamente.

Santiago Cabrera, hijo de Romero, confirmó al periodista Miguel Escalante esta novedad. “Nos enteramos de que pidieron el juicio abreviado. Inmediatamente nos vimos a Charata desde Du Graty y nos encontramos con un pedido de prisión contra la doctora (Angerolo) de tres años, cuando sabemos que la pena máxima es de seis años. Al enterarnos de esto, nosotros nos negamos. Tres años nos parece muy poco y nos opusimos. Esto para nosotros es una falta de respeto”, afirmó en declaraciones a AM del NEA 1400 y Red TV de Charata.

Por otra parte, y notablemente quebrado por la situación, Santiago reconoció que hay un sector de la sociedad charatense que “juzga” a su mamá por haberse hecho un aborto. “Quiero esto muy en claro, a la comunidad que escucha y a la gente de Charata que van a decir: ‘Bueno, está bien, se lo merecía por lo que hizo’. Yo no digo que lo que hizo mi mamá está bien porque está mal. Está muy mal lo que hizo, pero ella lo pagó. Y lo pagó con su vida”, afirmó.

La médica Andrea Angerolo está acusada por realizar el aborto que terminó con la muerte de la docente Luisa Romero.

“Y ahora yo quiero que esta gente (por la médica y la enfermera) paguen con la Justicia. No quiero que pase más estas cosas. No le deseo esto a nadie. Por eso quiero que los fiscales y jueces de Charata tomen alguna medida y que no quieran encubrir lo que pasó”, remarcó.

Pañuelos

Por otra parte, explicó que no milita por la Interrupción Voluntaria del Embarazo ni tampoco en las organizaciones denominadas “Pro Vida”. Aunque también dejó en claro que para él el aborto en Argentina debe ser “legal y seguro”.

“Quiero aclarar que yo no tengo pañuelo. Esto es lo que me tocó vivir a mí. Lo único que sí puedo decir es que estoy a favor de la vida. No quiero que pasen estas cosas. No quiero que haya más abortos clandestinos. Quiero que por lo menos haya aborto legal y seguro. Que sea gratuito lo podemos discutir.  Pero que no pasen más estas cosas”, afirmó.

Al ser consultado sobre si sabía que su mamá estaba embarazada, Santiago lo negó. “Yo no sabía que mi mamá estaba embarazada. Y eso que vivíamos juntos”, recordó.

También contó cómo fue el momento en que se enteró de la fatídica noticia. “Cerca del mediodía, mi mamá no volvía. A esa hora tenía que ir a trabajar al jardín de infantes porque ella era maestra jardinera en Du Graty. Me dijo que se había ido a hacer unos trámites a Villa Ángela. A eso del mediodía, aparece mi tío César y mi papá Leandro y me dijeron lo que pasó. No podía entender, no entendía nada. Y de esa forma me enteré. Se me vino el mundo abajo”, rememoró.

“No sabía qué hacer porque yo vivía con ella. Ella era mi sustento económico y familiar. Ella era todo. Y un día para el otro se va y no sabés qué hacer”, confesó.

Sobre Angerolo, remarcó que la médica tenía una “clínica clandestina de abortos montada en su casa”, con elementos quirúrgicos “en muy mal estado”. “Ella tenía una habitación montada para hacer abortos. Hay pruebas. Están las herramientas quirúrgicas que ella usaba. Y eso no es nada: los elementos están en mal estado, herrumbrados. Así atendía esta mujer. Tenía una clínica clandestina de aborto en la casa, en su propio domicilio”, señaló. “Sólo pido justicia. Esto no puede quedar así”, sentenció.

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