Las PASO y el peso del primer paso

Las primarias en Nación, Buenos Aires y Ciudad Autónoma. Millones de argentinos comienzan a decidir su futuro. Comparaciones con el 2015. Datos relevantes para observar. La perspectiva de polarización, posibles impactos mirando a octubre. Dudas sobre el escrutinio inmediato.

Mario Wainfeld.

Por Mario Wainfeld

Algo más de 32 millones de argentinos están habilitados para votar hoy en las Primarias Abiertas Simultáneas y obligatorias (PASO) nacionales. Más de 12.100.000, el 38 por ciento del total, podrán participar en las de Buenos Aires que se unifica su cronograma con junta su votación con la nacional desde 1995.

Los porteños también tienen sus Primarias. Es toda una novedad que los comicios se hayan unido a los nacionales. Hasta ahora siempre se desdoblaron.

Los tres distritos gobernados por dirigentes de PRO se sincronizan para potenciarse. Un gesto orgánico ya que tanto la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal como el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta parecen tener mejor intención de voto que el presidente Mauricio Macri. quien va en fórmula con Miguel Pichetto en la boleta de Juntos por el Cambio (JPC).

Su principal competidor es el Frente de Todos (FT), con la fórmula Alberto Fernández- Cristina Fernández de Kirchner. Los presagios, los análisis, las apuestas informales dan por hecho que el vencedor en octubre o noviembre surgirá entre esas alternativas. En esta nota se redondean cifras y porcentajes para facilitar la lectura.

En las PASO de 2015 Cambiemos libró una interna en la que compitieron Macri, el radical Ernesto Sanz y Elisa Carrió (Coalición Cívica). La movida misma (competencia entre distintos partidos) y la holgada distancia respecto de los aliados fortificaron las chances del hoy presidente.

El kirchnerismo, en cambio, padeció las PASO bonaerenses en las que antagonizaron con virulencia Aníbal Fernández y Julián Domínguez. Predomina la impresión de que hubo justicialistas cercanos a Domínguez que no acompañaron a Aníbal contra Vidal.

Ahora todos los partidos que aspiran a la presidencia presentaron lista única, lo que le resta encanto a las PASO. La flaqueza se agrava porque en la CABA y en Buenos Aires ocurre lo mismo. Los rivales actúan de modo unánime, “consensuan” sin haberlo negociado.

Hechos más relevantes

Lo primero que se debe mirar: Entre la profusión de cifras e interpretaciones, los hechos más relevantes serán:

· Quién sale primero en el total nacional.

· Cuál es su porcentaje y su diferencia con el segundo.

· Cuanto suman entre los dos.

· Cuanto cosechan las terceras fuerzas, en especial: Roberto Lavagna- Juan Manuel Urtubey: Nicolás del Caño-Romina Plá (FIT-Unidad) y José Luis Espert- Luis Rosales.

· Los resultados para gobernador en Buenos Aires entre las actuales autoridades Vidal- Daniel Salvador versus Axel Kicillof- Verónica Magario.

· El score en la Ciudad Autónoma entre Rodríguez Larreta y Matías Lammens.

· El nivel de presentismo y la distribución geográfica de los apoyos.

La experiencia anterior

Polarización, presentismo, primera vuelta anticipada: Macri fue mejorando la performance en cada uno de los estadios electorales de 2015: perdió en las PASO, acortó distancias en la primera vuelta, triunfó en la segunda. El tránsito fue acompañado (y explicado en cierta medida) por el aumento de la participación entre las Primarias y la primera vuelta. Se sumaron más de dos millones de votantes, onda un 0,8 por ciento. La mayoría se volcó a favor de Cambiemos.

El Gobierno confía en repetir la secuencia incremental. La ambición que transmite su cadena privada de medios es perder hoy por dos o tres puntos reversibles más adelante. En el FT escatiman números pero calculan una diferencia más amplia en el país y en “la Provincia”.

La alta polarización constituye una de las claves de 2019. Hace cuatro años el candidato Sergio Massa la limitó en primera vuelta ya que mantuvo un caudal alto: 22,4 por ciento. Macri- Daniel Scioli capturaron en esa ocasión el 72 por ciento de los votos.

El FT y el macrismo llegan en condiciones distintas a las de entonces. Macri mantiene su alianza originaria pero no sumó a ningún aliado más.
Por el contrario, el espacio justicialista se reconcilió, uniéndose en derredor de la fórmula Alberto-Cristina. La mayoría de los gobernadores (en ejercicio, revalidados, o recién electos), casi toda la dirigencia sindical y el sector que conduce Sergio Massa. El despliegue de Frente revela, a cuatro años vista, cuánto más reducida era la coalición de Scioli.

Lavagna pretende repetir el fenómeno Massa, le costará lograrlo. Cuanto menos votos obtenga, más arriesga que se le disipen varios en la primera vuelta.

El clima político incita a suponer que los guarismos de las PASO (al sincerar preferencias y polarización) propiciarían a “votar en primera vuelta como si fuera la segunda”, cuando solo hay dos en la pista. Voto útil anticipado contra el voto expresivo que, en principio, fomenta el sistema de doble vuelta.

El horizonte –impensable hace tres meses y ignorado por la táctica del oficialismo hasta entonces– habilita la posibilidad de un desenlace en octubre, si Fernández o Macri consiguen 40 puntos con diez de diferencia sobre el antagonista o 45 por ciento. Si alguno araña hoy esa cifra, la perspectiva crece. En igual sentido, se incrementa a medida que el porcentual conjunto supere el 80 por ciento. Con el 85 es bien factible. Con el 90 seguro.

Vale recordar que en las PASO los porcentajes se calculan computando los votos en blanco y los positivos (“total de los emitidos”, en jerga legal) mientras que en las generales solo se calculan los que se inclinan por alguna lista (“votos válidos emitidos”) ignorando al blanco. Lo que significa que el mismo número de boletas aporta un porcentaje algo mayor. Ocioso hacer simulaciones ahora, solo Adrián Paenza podría… Mañana, lunes, será más accesible y tentador.

Empuje o lastre

Misteriosa Buenos Aires: Vidal motivó un corte de boleta faraónico cuatro años atrás: más de un seis por ciento, una enormidad para un distrito inmenso. El prodigio favoreció a Macri porque le dio un aventón para la segunda vuelta a la que Scioli llegó exhausto y suponiéndose vencido de antemano.

Nada es idéntico hoy en día. Kicillof expresa a un peronismo unido, es un candidato capaz de lidiar con la mayor estrella electoral de JPC. Y un corte fastuoso pro-Vidal debilitaría al presidente.

Reviven las recurrentes preguntas sobre qué tramo de boleta tracciona a los demás de la sábana. Se exagera o hasta mitifica potencial de los intendentes para hacerlo, entiende uno basado en la experiencia y la mirada costumbrista. Un fundado estudio de los académicos Germán Feierherd y Adrián Lucardi publicado en el blog Foro Económico confirma la lectura, con datos cuantitativos de surtidas elecciones

El real enigma, trasladable con menos dramatismo a la CABA, es si Vidal aúpa a Macri o si este la arrastra para abajo.

Chocolate por la noticia que viene: el número de bonaerenses (que creció más que el promedio de las provincias) es determinante en el total nacional. Resulta falso concluir que Buenos Aires está sobre representada por ese motivo. Cada votante vale uno, como cuadra. En verdad, el número de Diputados bonaerenses sub representa a sus habitantes porque no se actualiza desde hace décadas. La Ciudad Autónoma, de nimio crecimiento poblacional, en cambio escoge más diputados que Córdoba o Santa Fe, con más habitantes.

En la CABA

Mi Buenos Aires querido y otros pagos: Rodríguez Larreta conserva favoritismo en la Capital, sueña con evitar el ballotage, logro esquivo para el PRO, aunque es hegemónico desde 2007.

En torno de Lammens se palpita una elección del 30 por ciento, número superior a los alcanzados por Daniel Filmus o Mariano Recalde. Ya que estamos, el núcleo de las expectativas del FT es mejorar en provincias donde fue goleado Scioli, como CABA, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza. También en Buenos Aires donde llegó primero pero ahí nomás.

Puesto en números de fantasía solo para ejemplificar: en Córdoba, durante la primera vuelta de 2015 Macri arrolló a Scioli: 53 por ciento a 19. Si el score de octubre fuera 53 a 30 (ilusión expandida en el FT) la brecha se acortaría 11 puntos porcentuales que son algo así como el uno por ciento del padrón nacional.

El esquema rige también a la inversa. Para el Gobierno sería un lujo perder en Tucumán por diez puntos o en el Conurbano bonaerense por cinco. Y un bajón quedar debajo de la mitad de los votos en Córdoba o del 45 por ciento en CABA.

El mapa general mostrará resultados muy dispares según estratos sociales, edades, territorios.

Terceras vías

Lavagna alega contra la grieta, interpela a un hipotético 40 por ciento de indecisos. Su estructura territorial luce muy dispar y francamente débil en numerosas provincias. En Mendoza pinta mejor: consiguió sumar a la fuerza del diputado José Luis Ramón que terció en las últimas elecciones.

En Santa Fe su alianza con el socialismo (un tercio de los votos en la disputa por la gobernación, no es poco) le abre un resquicio de esperanza, aunque la dirigencia del aliado se dividió. Las bases resolverán, son un montón: se trata del partido provincial con más adherentes que no lleva candidatos presidenciales propios.

El FIT tiene un recorrido con logros en distintas provincias: Mendoza, Chaco, Salta entre ellas. Su base es fiel y relativamente constante en el número: en el orden del 4 por ciento. La polarización lo acecha y, acaso, limita.

Espert se constituyó en rock star gracias a las maniobras del macrismo en su contra. Se desplaza en un espacio ínfimo, el que queda a la derecha del Gobierno. Lo asesora el gurú estadounidense Dick Morris, atrajo a militantes jóvenes de clase alta del target típico de Cambiemos. Los sondeos le sonríen bastante. La estructura de su partido es nimia, puede dudarse acerca de cuan conocido es fuera de ámbitos politizados.

Buen momento para señalar que las PASO sirven para eliminar a candidatos que no superen el umbral del 1,5 por ciento de los votos. Unos cuantos tropezarán con esa valla. Espert la sortearía cómodo, pontifican consultores y quinchos VIP. En octubre lo acecharía el mismo peligro que a Lavagna…

Detalles, dudas y augurios

La campaña transcurrió de modo civilizado, sin violencia. Ojalá que este domingo sea igual con alta participación y sin incidentes.

La incorporación del escaneo de cómputos confiada por el Gobierno a la empresa StarMatic enturbió la previa. Se cometieron varias irregularidades: simulacros sin control partidario, retaceo de la información. La más preocupante es la entrega tardía del software a los opositores, desacatando añeja jurisprudencia de la Cámara Nacional Electoral, ratificada por una Acordada de 2019. El material debía entregarse con un mes de antelación.

Los funcionarios Andrés Ibarra, Adrián Pérez y Rogelio Frigerio defendieron una tesis peregrina, ilegal: lo pactado por el Ejecutivo en el pliego licitatorio anula dichos fallos judiciales. Desacato clavado. Choca que no haya causas abiertas contra los responsables en un sistema donde un faso y una denuncia no se le niegan a nadie.

La sospecha de manipulación queda picando, los fiscales y dirigentes opositores irán alertados. El engendro macrista enturbia al consagrado sistema electoral argentino fundado en el soporte papel y controles cruzados. Su única virtud, hipotética, es que aceleraría la información del conteo inmediato, provisorio. Hete aquí que en Buenos Aires y la CABA los escrutinios en las mesas serán complejos por las PASO. Será difícil disponer temprano de números certeros… aun si las compus de StarMatic funcionaran seriamente.

De cualquier modo, millones de personas se pronunciarán, serán autoridades de mesa, fiscales. Los protagonistas de la democracia en el extraño, valioso, trance en que todos valen igual.

La presente columna sobrevuela varias cuestiones abordadas con mayor minucia en otras páginas de esta edición. Se han tratado de ahorrar valoraciones para centrar la mira en aspectos prácticos de la disputa. Apenas se agrega que el pueblo soberano afronta una disyuntiva colosal pues decide entre propuestas bien diferenciadas, dos modelos de país.

Viene a cuento citar al académico y ensayista Ernesto Semán quien acaba de escribir en el portal Panamá: “Es el formidable poder de las élites modernas para preservarse, y no otra cosa, lo que tiene a la Argentina de hoy al borde del abismo. En la Argentina de hoy, el populismo es una expresión radical y pluralista de mayorías movilizadas y la verdadera opción entre la civilización y la barbarie de un mundo de desigualdad, coerción y violencia creciente”. Con otras palabras, Pagina 12 y este cronista lo sostienen desde hace rato.