Abuso Sexual- Abordaje desde el Centro de Asistencia a Víctimas de Violencias

En su artículo, la licenciada María Elena Hertel brinda detalles sobre el abordaje del CAVV en casos de abuso sexual. Un proceso intervención integral que inicia con la escucha y la orientación para luego brindar un tratamiento terapéutico, asesoramiento legal y acompañamiento en el proceso.

Por Lic. Maria Elena Hertel (*)

El abordaje del  Abuso sexual en niñas, niños y adolescentes, así  como el abuso sufrido por adultos siendo niños o ya en su edad adulta; es sumamente complejo, requiere la intervención interdisciplinaria e integral, cualquiera sea la modalidad en la que se haya dado, protección integral del Estado a través de una intervención  respetuosa.  Es la forma de violencia que más daño produce en el sujeto; la victima queda inmersa en una situación de desvalimiento, produce un impacto traumático de tal envergadura que arrasa con su psiquismo. Es un acontecimiento que irrumpe en la vida del niño/a, que le produce un impacto imposible de definir, de ponerle palabras; porque cae a través de él, el ordenamiento de la vida en la sociedad, en la cultura (“los responsables de mi cuidado abusan de mi”), pierde su capacidad de autonomía.

Desde el CAVV se realiza la escucha y la orientación en primer lugar. La contención y tratamiento terapéutico, el asesoramiento legal y el acompañamiento en el proceso (no el patrocinio), así como también el relevamiento de los vínculos sociales y familiares de protección, para trabajar sobre la potenciación de los mismos.

 

Primeros pasos

El primero y fundamental sin duda, es el de creer y acompañar; el que la victima sienta que se le escucha, encuentra un espacio en el cual puede relatar (muchas veces no puede hacerlo con palabras, entonces lo expresa corporalmente, con dibujos, etc.) con confianza, lo que no se atrevió antes o no pudo por un montón de circunstancias; es imprescindible para que pueda continuar realizando los demás pasos tan necesarios como el de hablar. El sentirse alojada hace que pueda tomar la iniciativa de denunciar y el acompañamiento posibilita sostener la denuncia y el proceso judicial tan y cada vez más revictimizante en mi experiencia. Una intervención respetuosa de los tiempos y las circunstancias singulares en la cual se produce la situación de cada víctima, poniendo atención en el contexto histórico, vivencial y de estructuración subjetiva en la que se encuentra.

La victima necesita de un equipo que acompañe y sostenga, así como de vínculos sanos a nivel familiar y social, sanos me refiero a vínculos que crean, sostengan, acompañen, protejan, a fin de que el trauma se pueda metabolizar, construir ligazón con otros y reconstruirse como sujeto.

La vulneración de los Derechos contra la integridad sexual, viene de largo tiempo, a través de la historia se puede observar como los niños y niñas eran abusados y tomados como objetos por  los adultos, la mayoría de las veces adultos responsables de sus cuidados (padres, docentes, formadores, entrenadores, sacerdotes, pastores, etc); así mismo  la violencia sexual  ejercida hacia las mujeres está presente de antaño, como forma de dominación y ejercicio de la propiedad sobre sus cuerpos. A partir de la Convención Internacional sobre los derechos de niños y niñas, los mismos son considerados  desde la ley como sujetos, esto trae una importante modificación de prácticas sobre todo a nivel institucional, sin embargo en cuanto a modificación real de prácticas sociales, familiares y judiciales, aun resta mucho camino por andar. Ni hablar de lo que cuesta aun modificar en cuanto a la posición de la mujer a nivel social, y la utilización de su cuerpo como mercancía, a pesar de la convenciones internacionales existentes y  la Ley nacional 26.485 con la que se cuenta. La modificación de creencias culturales patriarcales fuertemente arraigadas en la sociedad, implica un trabajo de deconstrucción que lleva y llevara años.

Es responsabilidad de la sociedad en su conjunto y sus Instituciones, el “condenar” este tipo de violencia y contribuir a terminar con la impunidad, ya que una de las formas de que la victima pueda “sanarse” y reconstruir su historia, su identidad, es que los hechos se esclarezcan y se sancione a los culpables del delito. Los abusadores a través de sus diferentes prácticas: acosos, manoseos, utilización de pornografía, exposición de sus partes íntimas, penetración anal, vaginal, oral; etc. Comente un delito que está penado por ley, por lo cual deben tener una condena. En el abuso siempre existe una asimetría de poder y de saber. Es importante también aclarar que estudios de investigación realizados, dan cuenta que los abusadores no se rehabilitan, por lo cual son reincidentes en  casi la totalidad de los casos; lo que significa que cuando se condena y salen en libertad por buena conducta no podemos quedarnos tranquilos de que no va volver a pasar con esa u otra víctima; por lo cual es importantísimo que se cuente inmediatamente luego de la denuncia con la medida judicial de restricción de acercamiento y se arbitren desde el Estado todas las medidas de protección necesarias.

En cuanto a la prevención a ayudado mucho la implementación de la ESI, cuando se ha realizado con responsabilidad y compromiso, ya que a partir de allí los niños, niñas y adolescentes encuentran un espacio para hablar del tema, aprender acerca de las practicas que se consideran abuso y encontrarse con personas-profesionales que le ayuden a tomar medidas al respecto y sobrevivir a la situación. Parece demasiado dura la palabra, pero hablar de situaciones de abuso, según el caso, es hablar en términos de sobrevivencia muchas veces, por el daño del que hablaba al principio. El abuso siempre existió a lo largo de la historia de la humanidad, como decía antes; hoy parece que hay más casos porque los/las sobrevivientes se animan a hablar (tanto quienes sufrieron abuso reciente como quienes cargan con ello desde largo tiempo)

Enseñar a los niños y niñas desde su primera infancia, acerca del cuidado de su cuerpo, del respeto hacia sus partes intimas, de los secretos que producen daño, de las diferencias sexuales y también de que hay adultos que pueden sobrepasar esos límites en el respeto, con sobornos, promesas, mentiras, amenazas; es importantísimo para la prevención temprana del abuso. Criar nuestros hijos e hijas  con responsabilidad en ese sentido, significa hablar de la sexualidad  con naturalidad, sin prejuicios, miedos o tabúes; valorarlos como personas, como sujetos de derecho, valorarlos en su ser, potenciar todo aquello  que le permita crecer seguros de sí mismos.

 

(*)Trabajadora Social y Op. en Psicología Social

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