Agrodólares lentos: pese a la gran cosecha, los envíos de soja al exterior se mantienen bajos

De acuerdo a las declaraciones juradas que las exportadoras anticiparon a la Secretaría de Agroindustria, en lo que va del año apenas se exportaron 1,17 millones de toneladas de soja. Con un cosecha por arriba de las 54 millones, el chacarero vende lo justo y necesario a la espera de que mejore la cotización del grano y el tipo de cambio le indique cuando salir a vender grandes volúmenes.

Embarque de soja.

Un trabajo de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) señaló que – con datos al 4 de abril – se habían registrado ventas por 1,17 millones de toneladas de soja. Esa performance es, a las claras, muy superior a las 600.000 toneladas que se vio un año atrás debido a que aquella campaña había iniciado muy mal por la sequía.

La alerta surge en el contraste con 2017, en donde se habían declarado en el mismo periodo 1,18 millones de toneladas, lo que significa una merma del 1%. Pero se eleva aún más si se compara con lo visto en 2016, en donde los datos muestran que se anotaron 2,01 millones de toneladas. Esa distancia es de 41,6% abajo.

“Esto es el reflejo de la previsión que teníamos de que iba hacer una campaña lenta de soja por parte del productor”, afirmó el presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras.

Más allá del aumento en el ingreso de camiones a los puertos, al 3 de abril y sobre números de Agroindustria, las ventas futuras siguen marcando negocios mínimos: 12,84 millones de toneladas versus los 14,66 millones de hace un año, la baja es del 14,6%.

Para Idígoras los motivos de la lenta comercialización pasan “por la guerra comercial que genera ruido en el precio internacional, la incertidumbre del tipo de cambio y la estructura impositiva de la mano de las retenciones”.

Sobre el informe de Ciara-CEC, el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), Gabriel De Raedemaeker, resaltó que “las ventas no se reflejan porque el productor hace muchos canjes por pago de insumos donde no se ve el dinero, lo que permite compensar el IVA”. “Se hace factura contra factura”, detalló.

Consultados, desde el sector acopiador señalaron que la operación es simple. El productor tiene una cuenta corriente y usa la soja para cancelar la compra de semillas, agroquímicos, y pagar flete, entre otros gastos. De esa forma no recibe el dinero, pero paga su deuda.

Por ende la soja se la queda el acopio que decide luego cuándo se la vende al exportador. En esta parte de la cadena es donde se genera una especulación dado que pueden retener el grano todo el tiempo que sea necesario. Un dato, la oleaginosa a mayo de 2020 cotiza a u$s242 la tonelada contra los actuales u$s210.

De Raedemaeker apuntó contra las exportadoras por la baja liquidación de divisas que se viene dando en los primeros días de abril. “Que ingresen por día u$s150 millones no es nada con respecto a lo que el campo está vendiendo. Estimamos una cosecha por arriba de los u$s20.000 millones”, dijo.

En lo que va del abril, ya llegaron a los puertos 31.018 camiones cargados de soja tal cual muestran los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El número es mayor que los 18.195 de hace un año, pero también supera los 12.647 de 2017 y 18.195 de hace tres años.

Este crecimiento viene siendo celebrado por el Gobierno con publicidades por distintos medios de comunicación, pero sabe que un mayor flujo de camiones no significa más ingreso de divisas.

 

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