Cayó 31% la cantidad de argentinos que viajaron a Uruguay respecto a la temporada anterior

"El año pasado fue una temporada récord. Fue lo atípico recibir tanta gente", es la frase que repiten comerciantes, empresarios y funcionarios cuando se les consulta sobre el balance del comienzo de la temporada esteña.

Playas del Punta del Este.

Lo concreto es que los argentinos que cruzaron en Río de la Plata para despedir 2018 y empezar 2019 en este país fue un 31% menor respecto a la temporada anterior que había sido una de las más fuertes en décadas.

“En el sector inmobiliario la caída fue del 15%. Donde más se sintió fue en el alquiler de departamentos y casas chicas donde cayó entre un 20 y 30%. Las de un dormitorio para cuatro personas que solían ocupar los argentinos de clase media. Ahí es donde se
notó la merma. En cambio en las casas grandes o más lujosas, la ocupación fue casi del 100%”, dijo Javier Sena, presidente de la Cámara inmobiliaria de Maldonado donde está Punta del Este , Manantiales y José Ignacio, entre otras localidades costeras.

A pesar del hermetismo de las autoridades de Uruguay en difundir los resultados preliminares de extranjeros que llegaron al país, el diario La Nación pudo obtener de la Dirección de Migraciones de la Argentina el número total de argentinos que cruzaron en barco, auto, colectivo o avión entre el 24 de diciembre de 2018 y el 6 pasado.

En total fueron 166.502 las personas que llegaron desde la Argentina a Uruguay. Esta cifra es sensiblemente menor que a la del récord de la temporada anterior donde fueron 241.216 los que salieron de la Argentina hacia este país entre la víspera de Navidad y el Día de Reyes.

“Una temporada diferente dada la diferencia de cambio con la Argentina. Hubo muchos brasileños del 24 de diciembre hasta el 5 de enero. Muchos uruguayos que hicieron turismo interno. Menos argentinos y mismos numero de paraguayos que el año pasado”,
dijo el alcalde de Punta del Este, Andrés Jalif.

Para el funcionario local se trató de “una temporada más de propietarios. Una primera quincena muy buena de alquileres de buen nivel. Consultas para la segunda quincena de enero que se confirman más en la fecha. Aún con incertidumbre respecto a febrero”. Y agregó: “Si el clima se acomoda y con las low cost que son fundamentales para traer turistas, será una temporada cómo se preveía”.

Por su parte, los comerciantes, supermercadistas y gastronómicos también comienzan a hacer su balance tras la primera oleada fuerte de turistas. En algunas tiendas ya se ven carteles de liquidaciones y mayores promociones que los primeros días.

“En los almacenes y supermercados, en general se mantuvieron las ventas. Porque, el que no logró alquilar su propiedad la termina utilizando”, dijo Sena. Y agregó: “Por eso se ve más afectada la gastronomía, la hotelería y los alquileres. Pero el consumo está,
más o menos, como el año pasado”.

Cuidar el bolsillo y disfrutar gastando menos
A modo de ejemplo contó: “Hace un año casi no se podía avanzar por la ruta 10, a la altura de Montoya, durante el día. Hoy pude avanzar y estacionar tranquilamente. No tuvimos que tomar las calles alternativas, ni hacer desvíos como el año pasado. Incluso
en José Ignacio, que siempre fue difícil estacionar, este año se puede salvo que haya algún evento”.

Para Maru Figueroa, de 40 años, “es una temporada divina”. “Hay bastante más gente de lo que esperábamos por los precios. Uno decía, con lo caro que está no va a venir nadie, pero vimos gente”.

“Una persona que conoce me decía que de los extranjeros, en años anteriores, los argentinos eran como el 75 por ciento. Este año ese número bajó a 50 por ciento ya que muchos volvieron a la costa atlántica”, dijo y agregó: “Yo vengo de pasar unos días en la costa argentina y, a diferencia del año pasado, estaba llena. Pinamar, Miramar, Cariló, en todos lados está lleno de gente”.

Sobre el último destino argentino, detalló: “Cariló explotaba de gente. Cuando íbamos a cenar de noche, en algunos lugares, no estaban preparados para recibir tantas personas y se quedaban sin comida. Los precios ahí también son caros, obvio que acá es un poco más, pero sigue siendo caro”.

Al ser consultada de por qué consideraba este cambio, analizó: “Lo que sucedió es que muchos aprovecharon la casa de algún familiar para pasar unos días ahí y no venir a alquilar acá”.

Cambios de hábitos
Incluso, en los bares y restaurantes se exhibieron grandes carteles con las promociones bancarias o descuentos. Además, antes de cobrar, los mozos indicaban a los comensales qué descuentos podían obtener ese día en función de la tarjeta que tuvieran.

Las lluvias y tormentas también jugaron un papel en este verano esteño ya que hubo mal tiempo en casi cuatro días de los últimos 12. En esos jornadas las alternativas dejaron de ser los shoppings o salidas gastronómicas y se optaba por juegos de mesa en las casas.

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