Desalojaron una docena de terrenos que fueron usurpados en Carlos Paz

En el loteo donde se habían producido las usurpaciones, están ubicados los terrenos que fueron sorteados entre varias familias de la región y donde - en las próximas semanas - se iniciarán las obras tendientes a garantizar servicios esenciales con respaldo del gobierno provincia.

Desalojo de terrenos usurpados en Villa Carlos Paz.

Tras una orden judicial, el gobierno carlospacense ordenó el desalojo de al menos una docena de terrenos que habían sido ocupados en el barrio Colinas de Carlos Paz. Se demolieron construcciones y se tiraron alambrados en el denominado Lote H, que estará destinado a familias que se inscribieron en un plan municipal y pretenden levantar sus casas.

La premisa será cercar todo el sector para evitar nuevas ocupaciones ilegales de grupos que llegan a la ciudad provenientes de otros puntos del interior cordobés y provincias vecinas.
Integrantes del área de Asesoría Letrada de la Municipalidad se hicieron presentes en el sector junto a policías y cuadrillas de trabajo, con máquinas y camiones que arrasaron con las precarias viviendas que se habían levantado en el sector. La orden de desalojo se logró cumplir sin mayores inconvenientes y si bien se vivieron «momentos de tensión», la situación fue rápidamente controlada por la Policía.

En el loteo donde se habían producido las usurpaciones, están ubicados los terrenos que fueron sorteados entre varias familias de la región y donde –en las próximas semanas- se iniciarán las obras tendientes a garantizar servicios esenciales con respaldo del gobierno provincial. Se trabaja en el lugar para construir cordones cunetas y estiman que, a partir del próximo mes de febrero, los beneficiarios podrán comenzar a construir sus casas y comenzarán a cumplir el sueño de su casa.

En poco tiempo, los vecinos del barrio Colinas denunciaron que son testigos de usurpaciones, venta clandestina de tierras a bajo costo y operación inmobiliarias fuera de cualquier amparo de la justicia. Entre los años 2005 y 2012, la situación en el barrio se descontroló al punto que se llegó a transformar en una encarnizada lucha entre apropiadores que buscaban un pedazo de tierra. Esa lucha intestina tuvo altos voltajes cuando los terrenos se defendían a los tiros y golpes de puño.