Semana Santa de reflexión y reconciliación

Con el Domingo de Ramos dimos inicio a la semana santa. Semana significativa para los que profesamos la fe católica. Así recordamos año a año esta semana donde Jesús cambió la historia de la Humanidad, cumplió con su misión y se entregó por nosotros.

Domingo Peppo, gobernador del Chaco.

Por Domingo Peppo *

Debemos todos juntos, aprovechar esta semana para detenernos en nuestra vida cotidiana y generar momentos de reflexión y reconciliación. Reconciliarnos con nosotros mismos, para poder reconciliarnos con los demás, como siempre nos recuerda nuestro Papa Francisco. Reconocer nuestra pequeñez, reconocer nuestros errores para poder cambiar y así cambiar nuestro entorno.

Porque cuando estamos desorientados en nuestro modo de proceder, tenemos que ver el camino de Cristo, y así encontraremos las respuestas adecuadas en Él. Esta es mi concepción y mi tarea cotidiana, aún más con la responsabilidad que me toca siendo gobernador de todos los chaqueños.

Debemos detenernos a pensar en los momentos de sencillez y humildad donde Dios se hace presente en nuestras vidas, para ser agradecidos y glorificar a Dios por sus maravillas. Hoy en nuestro Chaco todavía hay muchos hermanos que viven en situaciones difíciles, que no tienen un trabajo digno. Por ellos es que debemos seguir unidos como sociedad bregando por un futuro mejor.

Francisco a los jóvenes
Como nos tiene ya acostumbrado el Papa Francisco hizo un llamado especial este Domingo de Ramos a los jóvenes, que tanto nos preocupan. “Está en ustedes no quedarse callados. Si los demás callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegría, les preguntó: ¿ustedes gritarán? Por favor, decídanse antes de que griten las piedras”, los instó.

También desde mi lugar de dirigente insto a los jóvenes chaqueños a no quedarse callados. A ponerle el cuerpo a las injusticias, a luchar juntos para derribar las barreras sociales de la desigualdad, a forjar todos los días esos sueños que están en su corazón. Cada uno tenemos un don, un valor que Dios nos dio. Debemos descubrirlo y utilizarlo todos los días.

Por último, deseo que esta Semana Santa nos encuentre unidos en familia, como provincia y como país. Que Dios nos conceda la sabiduría del diálogo, la voluntad de ponernos en el lugar del otro y ver al que sufre como un hermano. Tendiendo lazos de hermandad y de compromiso por el bien común. Seguramente así viviremos en una sociedad más justa y más igualitaria que es lo que tanto anhelamos.

 

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